30 abril 2011

Alfabeto de influencias de un poeta (Letra E)

abril 30, 2011



E. de endings, finales, el final de los poemas, las últimas
 palabras concebidas para liberamos de regreso a
nuestro mundo con la ilusión momentánea de que 
nadie salío lastimado. Los finales son variados, y se inscriben
 en las fantasmales postrimerìas de toda obra de
arte. Buena parte de lo que amamos en los poemas, sin
considerar su tema, es que nos dejan con una sensación
de novedad, de vida agregada. La vida, por otro lado,
nos prepara para nada y nos deja sin dónde ir. Sólo se
detiene.




Mark Strand




Mark Strand (1934, Prince Edward Island, Canadá)
De "Letras libres", Alfabeto de influencias de un poeta. Traducción: Guillermo Sheridan

Imagen: lasalle.edu

Gonzalo Millán

abril 30, 2011
La gran emigración





En las fotografías de antaño
figuraban aún aves en vuelo,
arboledas, animales salvajes
y domésticos en nuestros brazos.

Hoy hasta las ratas se van
y nos estamos quedando solos,
los únicos sobrevivientes
al borde de mares estériles,
bajo un cielo luminoso y vacío,
lonvegos, grises, demasiados.





El testigo





Apuntando al sol
que lentamente
se sumerge
ante unas playas
y costaneras vacías,
un palo de escoba
en una balaustrada
que salpica el mar.





Paso por la arena




 
Antes que llegue el rumor de la marea
y el blanco hervor de huevo de la espuma,
me oigo en el eco de un caracol vacío
como el callado hueco de aire oscuro
que hay en toda huella de pisada.





Gonzalo Millán (1947 / 2006, Santiago de Chile, Chile)
De: "Vida", 1984 y artepoetica.com (Paso por la arena)
Enlaces. Memoria chilena

Imagen: albumnocturno.blogspot.com



29 abril 2011

Ana Russo

abril 29, 2011


de lágrimas y fuegos


“ya no lloraba pero sus ojos
 nunca más volverían a estar secos,
 que ese es el llanto que no tiene remedio, 
aquel fuego continuo que quema las lágrimas 
 antes de que ellas puedan brotar 
y rodar por las mejillas”
Saramago “El  evangelio según Jesucristo”


de  continuo
la mujer aprende a manejar los fuegos
el arte  es el centro
todo centro es  combustible
pero ella ha manipulado sus fuegos
sin quemarse
ardió y partió el aire con su goce
hizo  lumbres de  horas y  rebrotes
pudo hervirse en sus lágrimas
y luego
aplicar fuegos azules indoloros
sobre el resto de la confianza/
coció, recoció,  atizó, todo lo pudo
no hubo mezcla que no sellase en llamarada/
tuvo miedos vencidos y beligerancias cuerpo a cuerpo
y siempre fue arte/
pero hay fuegos continuos en la hoguera
del párpado inferior
ése que acuoso ya no  pierde su agua
porque hay llamas en los ojos
que cierran la salida
que no permiten  la extinción
del daño.


Ana  M. Russo (Rosario, Provincia de Santa Fe)


28 abril 2011

Antonella Anedda

abril 28, 2011


Espera a que baje la temida noche, que se esfume
la luz del crepúsculo, y la tierra
gire sobre su eje.
Esta es la verdad de esta noche incierta
en las matas de acacias y en las casas
es ésta su medida: un acre de desierto.

Soporta tus pensamientos en penumbra
avanzando como punzadas de la memoria.
Puedes alinearlos hasta el abismo del miedo
mirarlos vacilar cuando el llano se oscurece
esperar su regreso ahora que el perro calla
y la mente se va apagando
por un segundo forma sin mal
alma del geranio
tendido en la baranda.





Antonella Anedda (1955, Roma, Italia)
De. "Un'altra voce", Marcos y Marcos 2008
Traducción de Juan Carlos Reche


Imagen: hercircleezine.com



23 abril 2011

Luis Chaves

abril 23, 2011

















33 r.p.m.







La empleada lleva el pelo atado
hasta el final de su espalda,
se acerca a la mesa
envuelta en aroma a Vitamaíz.
Cuando se va, 
la trenza marca rítmicamente sus pasos
igual que un metrónomo invertido.


En el tornamesa que desechó mi padre,
todas las tardes escucha
un elepé rayado de Memo Neira
y los ojos se le cargan
de algo que nunca me quiere explicar.


Tengo nueve años y cada domingo
invado el cuarto par oler su ropa usada,
hasta que desde el espejo
la postal de San Cristóbal
-a mitad del río y con un niño a cuestas-
me obliga a interrumpir mi misión.


Tantas personas que entran y salen
de nuestra cabeza,
tantas que solamente se asoman a nosotros
como quien husmea frente a la vitrina.


Ya no recuerdo bien cuando se fue de casa,
sé que era de noche
y que guardo esta última imagen:
los caños desbordados
inundando las calles,
ella con el agua hasta los tobillos,
su valija a cuestas.







Video de alquiler







La película terminó mal.
En el cuarto a oscuras,
hasta los créditos
irradian un sentimiento
de equivocación.


No es fácil
reunir a cuatro extraños
y, en pocos días,
hacerlos actuar
como una familia.


Nosotros, en el intento,
llevamos toda la vida.






Luis Chaves (1969, San José de Costa Rica, Costa Rica)
De: "Historias Polaroid", Ediciones Perro Azul, 2000)


Imagen: poetasigloveintiuno.blogspot.com



20 abril 2011

Laura Wittner, un poema inédito

abril 20, 2011























La fiesta





Levantaron la compuerta del baúl
y salimos arando hacia el fondo del cielo.
Carreras, equilibrios y verticales-puente
en ámbitos que se levantaban y caían
a nuestro paso, según nuestra voluntad:
galerías con arcos y columnas,
infinitos gimnasios con pisos de madera,
tinglados ásperos con reverberaciones,
y así...

Figuras finas y flexibles, fuimos, en esa tela inmensa
donde el mayor esfuerzo del pintor había estado en la luz:
llegar al tipo exacto de luz con el óleo
y de paso atrapar la blandura del aire;
el punto exacto, en óleo, de esa consistencia.

A los grandes los volvimos a ver
dos o tres veces a lo largo del día.
Por el momento no eran más que una idea
o varios pares de sombras demarcantes:
esto es centro, esto es suburbio y lo del medio es no-terreno,
sin saber que tragábamos aire casi ilegalmente
de y en cada una de esas franjas
siempre a punto de pasar a ser otros.

Todo cambió cuando corrieron el toldo con la noche.

Sin la velocidad de los espacios abiertos
nos subsumimos en zonas apretadas,
pozos a compartir con las luciérnagas.

Tanta luciérnaga en los ojos,
tanta humedad y reflejos estelares–
como el confeti o el rocío de sal,
o ese humo abrillantado de las grandes explosiones– 
funden los cinco sentidos en un sexto.
Pispeamos desde ahí a nuestros padres en sombras:
y resultó que se habían puesto a administrar
una fluida intimidad en la que cada recoveco
servía de altarcito para un símbolo.

Tierna es la noche, parece, nos dijimos.
O qué nos podemos haber dicho.

Salvo que sí, hay una subcorriente
nocturna, como en cualquier día de playa
bajo la sólida costa, por las venas iodadas
transcurre lo decapitado en general.





Enlace: http://elpoetaocasional.blogspot.com/search/label/Laura%20Wittner
De: "Balbuceos en una misma dirección", inédito

Imagen: Facebook



Charles Bukowski

abril 20, 2011

Sé amable






siempre nos piden
que entendamos
el punto de vista de los demás
no importa cuán
ignorante
estúpido o
aburrido
sea


te piden que veas
su fatal error
sus vidas malgastadas
con amabilidad,
especialmente si son
viejos


pero la vejez es el total
de nuestros actos
ellos envejecieron mal
porque vivieron
mal,
rehusaron ver


¿no es su responsabilidad?


¿de quién es?
¿mía?


me piden que no les diga
lo que pienso
por miedo de su 
miedo


la vejez no es un crimen


pero la vergüenza
de una vida
deliberadamente
malgastada


entre tantas
vidas
deliberadamente 
malgastadas


sí es.







Atrapado







no desvistas mi amor
podrías encontrar un maniquí
no desvistas el maniquí
podrías encontrar
mi amor


hace mucho que ella
me olvidó


ahora se está probando un
sombrero nuevo
y luce más coqueta
que nunca


ella es una
niña
y un maniquí

la muerte


no puedo odiarla por éso


no hizo nada
inusual


sólo que yo la quería







Charles Bukowski (1920 / 1994, Andemach, Los Ángeles, Estados Unidos de Norteamérica)
De: "100 poemas", Emptybeercan Ediciones
Traducción:: Federico Ludueña


Imagen: avclub.com
Enlace: El poeta ocasionalLa página de Charles Bukowski

18 abril 2011

De la poesía como síntoma y el lugar vacante de Dios, por Javier Galarza

abril 18, 2011

Un acertado pensamiento de Deleuze interroga: ¿por qué sólo escritores como SADE y MASOCH (como nombres propios) han dado origen «psi» al nombre de una serie de patologías, síntomas o perversiones (SADismo — MASOquismo); cuando también otros tantos escritores como KAFKA (autores que, según Deleuze, escriben desde el fantasma) podrían dar lugar a toda una gama de clasificaciones de síntomas o neurosis psicoliterarias (y con nombre propio)?. Si de adjetivar se trata, hemos atravesado un siglo kafkiano y borgeano. ¿Podríamos entonces hablar también de una neurosis proustiana o una perversión lautreamonteana?
Preguntamos entonces: ¿la poesía es un síntoma?
Lo es en cuanto a emergente. Un trabajo de construcción libre e inasible como un sueño, con altas dosis de ambigüedad y emoción y cierto sentido que permanece velado a la lógica. En el decir de Paul Valery «esa vacilación prolongada entre el sonido y el sentido«. Muchos de los mejores poemas son revelaciones inquietantes que nos han dejado algunos artistas antes de colapsar, de despeñarse definitivamente fuera de toda órbita, inscribiendo un real como la sexualidad o la muerte donde cuerpo y lenguaje han sido puestos en juego. Esa sentencia de Baudelaire «sé siempre poeta, aún en prosa” explicita que el discurso lineal adolece de una manifiesta incapacidad de decir.
Y precisamente el decir de la poesía intenta develar lo que el lenguaje cotidiano vela. La atomización y olvido del lenguaje de los dioses. Ese plus de la palabra o el verbo que la charlatanería cotidiana suele degradar.
¿Será eso la poesía? ¿La pura posibilidad de lo no decible? ¿Intentos contra lo innombrable? ¿El momento de terror e incertidumbre donde el NO AUTOR debe dejarse caer a ese lugar del vacío que el poema le ha asignado, una tierra lejana e incierta desde donde el poema cuestiona en su base misma, interpelando tanto al creador como al lector allí donde el sentido se retira, colapsa, no está y, a la vez, es creado a cada momento desde esa misma ausencia?
El poema como un síntoma vivido a través del cuerpo y desde el cuerpo y más allá aún, produciendo ese lugar inasible y desesperante del propio cuerpo poético (y su gramática), y la gramática implícita en todo cuerpo. Inscribiendo de este modo una resignificación que trasciende la trama simbólica, dando a luz un nuevo sentido que se vela y alumbra a cada momento.
«Habitar poéticamente» el silencio de la casa del ser, abriendo claros y grietas, inscribiendo otras dimensiones en el don del lenguaje, despertando zonas dormidas del pensar, creando nuevas moradas en la casa del verbo.
¿Qué nos decía Nietzsche en Zaratustra con su afirmación «el hombre es un puente»?. Probablemente que sólo somos tránsito, devenir, instancia a ser superada; salto sin red hacia el superhombre o hacia el abismo mismo, lo inexorable, la verdad, la locura, la incertidumbre propia de toda existencia jugada en un definitivo acto de afirmación de la vida, vivir en este momento TODOS LOS MOMENTOS. Todos los saltos sin red que nos propone la vida, en una afirmación de la nada que no deja de ser celebración, fiesta dionisíaca, embriaguez...
«El desierto avanza» avisó el mismo Nietzsche, anunciando una catástrofe de proporciones nunca vistas. ¿Intuiría que su mente partiría hacia otras latitudes cuando escribió: «y si algún día la prudencia me abandona, que mi espíritu vuele libre junto a mi locura»? La poesía y sus profecías autocumplidas. Como Sylvia Plath que en sus últimos días escribe «una vez que uno ha visto a dios ¿que remedio hay?». Lautreamont axioma «la poesía debe ser hecha por todos». Rimbaud se llama al silencio y las aventuras salvajes de un exilio que duraría toda la vida. Unas cuantas pastillas apuradas por Pizarnik en una noche dura o el despeñamiento de Alfonsina en su propio mito de regreso a la sustancia amniótica de ese mar que fuera su origen. Borges y su validación de unas pocas metáforas certeras y afortunadas (el río como el tiempo, etc.). Lewis Carrol internándose en los espejos y en los juegos de palabras para prolongar su sueño de una niña inasible. Rilke en su melancolía sin retorno, intuyendo que sólo podrá lograr verdad en el ser a través de su poesía, esa forma de la sublimación que le permite hablar con los ángeles en su teoría de lo abierto, para hacer soportable una tristeza que lo desgarraba y lo interrogaba infinitamente. Emily Dickinson y la ceremonia de una cotidianidad y su voto de silencio y su blanca elección y la reducción de sus espacios físicos y su ritual agorafóbico de flores disecadas junto a sus poemas. Cesar Vallejo preanunciando su muerte en París un día de lluvia. Paul Celan demostrando que la poesía no sólo es posible después de Auschwitz, sino también imprescindible.
A la sombra del hoy cayendo sobre nosotros se entiende aún más aquella afirmación proto lacaniana de Rimbaud que dice «yo es otro», esa necesaria extranjería que el poeta convoca para desconocerse por siempre en su tarea de «fijar vértigos», su convocatoria a la otredad como vivencia, credo y mística.
Holderlin despeñándose, anunciando (antes de su encierro en la torre) la noche del mundo ante la huida de los dioses. Allí donde los poetas llevarían la antorcha «como los sagrados sacerdotes del dios del vino, que de tierra en tierra peregrinaban en la noche sagrada siguiendo el rastro de los dioses huidos.»
Es hora de pensar que la muerte de dios tiene como consecuencia el largo duelo de dios. Y habitar el vacío sin sustituciones puede permitir nuevas formas de adjetivar el abismo, moviéndose sin muletas en la experiencia límite de la nada. La noche ha caído porque la muerte de dios implica también un duelo tan largo como primal.
Siguiendo a Holderlin «el hombre es un mendigo cuando piensa y un dios cuando sueña». Podemos deducir que, si la razón actúa a manera de cárcel, en el gran averno de lo inconsciente (donde yace la memoria de la especie) somos ilimitados. Pero somos ilimitados en la memoria de una especie que a su vez ha perdido la memoria. Y ahora que cae la noche, es tan hermoso saber que lo hemos perdido todo. Que no hay certezas que nos cubran ni ideas que guarezcan ni ficciones que cobijen ni tesoros en la tierra. Que detrás de las apariencias no hay nada. Saber que estamos perdidos. Definitivamente perdidos. Intuyendo que quizás, tan sólo quizás, el dios atomizado tras su muerte reviva parcialmente en escritos apurados en servilletas de papel.
Ese extraño artista llamado John Cage comprendió claramente que la música es la arquitectura del silencio y dijo alguna vez: «no bien comprendemos que lo hemos perdido todo, comienza la poesía». Es hora de celebrar. Lo hemos perdido todo. Estamos perdidos. Definitivamente perdidos. Brindemos por eso.
También.

P.D.
1.El arte permite recuperar el salvajismo del acto de ver, como la poesía el hábito extraviado, extraño, de decir, nombrar, nominar. Entonces esa extrañeza del decir alumbra un nuevo significado que al no ser absoluto abre diferentes posibilidades para el antitotalitarismo donde la subjetividad puede manifestarse como un dibujo o una proyección.
2.Nominar. El verbo. La posibilidad de nombrar. Un decir que dé cuerpo. La violencia del verbo redentor, la palabra que crea profanando un lugar con la paradoja de lo divino.
3. Hay un mito fundante en cada poeta, su nominación, sus palabras fundamentales, su inauguración, su bautismo en la palabra, la consagración de sus metáforas - allí en su correspondencia- (alfonsina y el mar, lorca y la luna, pizarnik y las lilas) su recibimiento - aprendimiento y apropiación del don del lenguaje, su inserción libre con variada exactitud en el registro simbólico, la cadencia de su plegaria e imprecaciones, su hölderliana conversación con dioses y humanos, su principio en el verbo y su final.


© JAVIER GALARZA
En http://javiergalarzants.blogspot.com/

Imágenes: cultural.argenpress.info

16 abril 2011

Antonio Martínez Sarrión

abril 16, 2011


Arribada







¿Quién habla de una fácil travesía?
Las noches se poblaban de sirenas,
de cuartos donde ardía la revuelta,
de exilios que a tu cuerpo devastaron.
Mi amor fuerte, mi amor loco y profético
con vestidos que el puro azar cosía
y que eran desflecados por la bruma
entre las carcajadas reprimidas
de una Europa siniestra y satisfecha.
Son muchos los agravios, risueña. Pero algo
desatado y veloz, a mí te trajo a flote,
indemne, victoriosa, con el floral tesoro
de tu ternura oceánica, de tus ojos de miel.
Y en la tranquila tarde de este día de mayo
cruzas serenamente por tu sueño y yo velo,
mientras pasan los lentos veleros de la música,
tu tos de fumadora y tu jersey grandón.






Antonio Martínez Sarrión (1939, Albacete, España)
De:"El centro inaccesible", Hiperión, 1981

Imagen: El País

15 abril 2011

Félix Grande

abril 15, 2011
Mejor para mí



Pero si enloquezco, mejor para mí
                                         Saul Bellow


"En los años setenta USA. tendrá missiles suficientes para arrasar a Rusia y a China Comunista

                            Diario Pueblo, Madrid, 26-I-1966


Con voz de fruta y oscuros cuarzos en el pelo
mi mujer se apoya en mi conciencia mediante una risa morena
de donde cuelga como un péndulo una gran interrogación
vuelve a mirar y vuelve a sonreir confusamente modernamente
su contrapunto busca algo real entre capas incomprensibles
entre capas que existen pero sólo muestran su espalda
y de pronto y suave con su gentil preocupación exclama
nunca más volveré a comprarte una camisa tan favorecedora
estás yeyé esta noche ya me contarás lo que ocurre
...continuo silbando la melodía desesperada
ah charlie parker beso tu derrota impaciente
y bailo lento por los escalones de tus entrañas vedme
vedme por el desfiladero de la garganta de amstrong
vedme marido y padre y la mitad de sesentón
vedme de pronto sincopado mordente sinuoso moviendo
este cuerpo que recuerda al asceta oh paradoja
alguna vez sabré cantar un blue en su idioma
y bailo y silbo mientras me desprendo indiferentemente
de mis corbatas de mis sombreros y de mis razones
darling le digo a mi mujer no sé lo que me ocurre
debe ser cinismo esto avanza bailemos y la beso en la boca
y le restriego la nariz y le presiono las caderas
con estas manos que le han dado y le dan celos y dicha

paul demond ese saxo imparcial reflexivo
y casi infame de sereno está reinando ahora
en un viejp sillón de ébano está sudoroso y paciente
se retuerce lo justo y se va desprendiendo
de aquella melodía denominada greenseleeves
bienvenida y anónima igual que un manantial
igual que un manantial ante una sed
paca te quiero escucha
y cómo amortizarte la mirada me engancharía ahora
de un avión para llegar más pronto a nada obsérvalo cherie
mientras que los wallstreetianos requiebran al pentágono
y envían gigantescos adolescentes y cajs de chicle al vietnam
y la graciosa  majestad de johnson otrora sólo vicepresidente
inaugura una ley que prohíbe casarse por terror
yo tu esposo me limito a desear a algunas de nuestras amigas
lo cual es simple a mi entender o no más complicado
que envejecer o que vivir en tamaño avispero
mientras los estadistas aporrean con las cifras del hambre
sobre campanas de bronce forrado yo tu amante me empapo
en los compases de fats waller a falta de un sedante
más espantoso qué palabra y más satisfactorio
mientras téjese una red políaca de cohetes espaciales
y nuestra hija traga dormida sus 200 gramos de leche
yo el padre de ese bulto entrañable bailo suave y brindo
ante john coltrane y te informo de que este deseo de fornicar
que sube desde mi infancia misteriosa a lo largo de mi edad
como un secreto de familia en familia
no consiente ser sublimado en la fidelidad
sino que acaso quiere destruirse nada nuevo aguarda que termine
de dar el biberón a lupe falta poco mira qué bien lo toma
ah tú siempre tan práctica me anulas me derrotas te quiero
pero también te olvido me derroto me anulo y silbo
con las manos en los bolsillos y moviendo los hombros
como europeo actual desamparado qué palabra cherie
y has de saber que en este instante si tuviera dinero
me largaría al aeropuerto ah el placer de comprar
revistas ilustradas y tabaco junto a pistas de aterrizaje
y mirar esos ancianos pintorescos que cojean del idioma
tal vez alguno de elos ha llorado pulcro y terrible y solo
viendo marchar al frente a los muchachos
así me has dicho mientras dejas el biberón vacío en el suelo
y subes hasta tus caderas moviéndote bailando
manifestando a tus omóplatos unendo tu torpeza a la mía
tras los barrotes enmohecidos del saxofón interminable.





Félix Grande (1937, Mérida, España)
De: "Blanco spirituals", en Biografía, Seix Barral, 1971

Imagen: expofoto

12 abril 2011

Philip Larkin

abril 12, 2011
Un sordo corazón: Philip Larkin





Si la poesía fuera un estado de ánimo, en el caso de Philip Larkin (1922-1985) correspondería al de la pena, por momentos amarga, por momentos irónica, fundamentalmente lúcida, no obstante estos atributos sus escritos destilan una inusitada  belleza. La suya es una poesía de contenidos, una poética de las situaciones cotidianas, de la contradicciones de la vida, de la decepciones de la edad y las ilusiones perdidas, de una fría y poco esperanzada observación del mundo. Larkin tomó siempre partido por una poesía que que tomara las expresiones del habla común de la gente, no es casualidad además que sus poemas refieran a la condición material de la existencia.   
Uno ha escuchado ese frase que dice: Fulano no tuvo infancia. Una visión que Larkin tenía de sí mismo, era que todos los detalles de su biografía hasta los veinte años podían omitirse, además Larkin afirmaba de sí mismo que no había tenido juventud, la cual debió tener lugar oficialmente, o respetando la opinión de Larkin, no ocurrió, durante la posguerra. Esta selección de poemas va desde sus jóvenes principios hasta los libros escritos en su época madura cuando ya era un poeta reconocido, y donde había adquirido un estilo de ágil tono narrativo. Cosa curiosa, cuando había obtenido cierto reconocimiento público, su arte se desvaneció, atravesando largos difíciles y depresivos años. Larkin se reconocía inhábil socialmente, y la exposición de su persona inhibió su arte. Y aunque solo escribió cuatro libros de poesía su obra es imponente. Philip Larkin es considerado uno de los poetas ingleses más geniales del reciente siglo pasado.       



Pesada de flores, la cabeza





Pesada de flores, la cabeza
Para siempre en torno a una cama sin tormentas
Manos que el corazón podría gobernar
Estarán al final por oscuras manos compuestas
Cada sentido regocijado
Disperso hasta el silencio
El sol lo arrastra lejos.

Y todas nuestros recuerdos espléndidos
Escapan lejos de la inquietud de la estación
Para recostarse sobre la faz de la tierra
Que le diera nacimiento.
Como manzanas caídas, han perdido
Su dulzura al golpearse,
Y luego marchitan. 





Si las manos pudiesen liberarte, corazón





Si las manos pudiesen liberarte corazón
      ¿Adónde volarías?
¿Lejos, lejos de todo, de toda parte
Terrestre bajo el cielo correntoso
Te volverías desolado? ¿O cruzarías
Ciudades y montañas y mares
      Si las manos pudiesen liberarte?

Yo no erraría mi juicio
       Mientras pudiera correr
A través de campos y socavados valles, tomar
Todas las bellezas bajo el sol
Aún en definitiva pérdida:
No encontraría ni una cama, ni un brazo tendido
   Donde descansar mi cabeza.





Esta es la primera cosa





Esta es la primera cosa
que yo he entendido:
el tiempo es el eco de un hacha
en el interior de la madera





Si la pena pudiera quemarse





Si la pena pudiera quemarse
Como sumergido carbón
El corazón descansaría sosegado,
El alma desalquilada
Sería aún cual un velo;
Pero he mirado toda la noche

El fuego crecer en silencio,
La gris ceniza deshacerse:
Y avivo la obstinada piedra
Que las llamas han dejado,
Y la pena se aviva, y el sordo
Corazón queda sin fuerzas.





El Barco del Norte


Leyenda



He visto tres barcos navegar,
Sobre el mar, el mar que eleva,
Y el viento se alzó en el cielo de la mañana,
Y uno fue preparado para el más largo viaje.

El primer barco navegó hacia el oeste,
Sobre el mar, el correntoso mar,
Y poseído por el viento
Fue llevado hacia un rico país.

El segundo navegó hacia el este,
Sobre el mar, el falso mar,
Y el viento como a una bestia le dio caza
Para anclarlo en cautiverio.

El tercer barco viró hacia el norte
Sobre el mar, el tenebroso mar,
Pero ningún viento se adelantó
Y en su cubierta solo brillaba la escarcha.

El cielo del norte creció alto y negro
Sobre el orgulloso y estéril mar,
Del este y del oeste ambos barcos regresaron
Feliz o infelizmente:

Pero el tercer barco viajó a lo largo y lo ancho
Del mar, dentro del implacable mar
Bajo una estrella vertiente de fuego,
Y había sido preparado para el más largo viaje.  





Adivinadora





Harás un largo viaje
en una extraña cama tomarás descanso,
y una muchacha morena te besará
suavemente como el pecho de un ave
que al atardecer desciende a cubrir su nido.

Ella cubrirá tu boca
Y evitará que su memoria sorprendida
Exclame, al inclinarse su rostro,
Es el mismo, quien murió hace ya mucho tiempo
Bajo un nombre distinto.





Ignorancia





Extraño no saber nada, nunca estar seguro
De qué es verdad o correcto o real,
Pero forzado a calificar o siento que
O Bueno, parece
Alguien debe saber.

Es extraño ignorar la forma en que las cosas funcionan
Sus habilidades para encontrar lo que ellos necesitan,
Su sentido de la forma, la puntual semilla esparcida
Y la voluntad de cambio;
Sí, es extraño,

Incluso usar ese conocimiento - para nuestra carne
Que nos rodea con nuestras propias decisiones-
Y todavía gastar toda nuestra vida en imprecisiones,
Por ello que cuando comenzamos a morir
No tenemos idea del porqué.





Esperando el desayuno, mientras ella peina su cabellera





Esperando el desayuno, mientras ella peina su cabellera,
Dí una mirada al estacionamiento vacío del hotel
Alguna vez pensado para micros. El empedrado estaba húmedo
Pero no reflejaba luz hacia el cargado cielo
Hundido de nieblas hasta los techos.
Desagotes y chimeneas trepaban
Por encima de las habitaciones quemando sus luces eléctricas:
Pensé: mañana sin rasgos, noche sin rasgos.

Equívoco: por qué las piedras dormían, y la niebla
Vagaba absuelta después de todo cuanto rodeaba
Aún meciendose como un detenido aliento; las luces la quemaban,
Como espuelas de una excitación ininterrumpida; del otro lado del vidrio
El frasco descolorido del día se derramaba dolorosamente
Mi mundo de vuelta después de un año, mi perdido perdido mundo
Como un reno extraviado pastando ante mi camino otra vez
Alerta ante la menor garra de la mente. Me volví, la besé,
Es fácil a la pura alegría revertir el balance por el amor.

Pero, una frágil visita, en barbecho,
Como un reno, como un campo aún salvaje y no forzado,
¿Cómo me tendrías? Hacia tu gracia
Mis promesas se encuentran y se cierran y corren como ríos
Pero sólo cuando quieras. ¿ Acaso estás celosa de ella ?
¿ Te negarías a verme hasta que yo la haya expulsado a ella
Terriblemente fuera de mí, con su viva importancia
En parte inválida, en parte bebé, en parte santa ?





Llévese uno para los chicos





Sobre una escasa paja artificial, iluminados entre paredes de vidrio
Acurrucados contra los sucios y vacíos comederos, ellos duermen:
Sin oscuridad, sin madre, sin tierra, sin pasto –
Má, llevemos uno a casa, nosotros lo cuidamos.

Juguetes vivientes toda una novedad,
Pero enseguida se desgastan.
Tomá la caja de zapatos, Tomá la pala –
Mami, ahora estamos jugando a los funerales.





Aquí





Desviando hacia el este, desde ricas sombras industriales
Toda la noche el tránsito hacia el norte; desviando a través de los campos
Demasiado gastados y llenos de cardos como para llamarlos praderas,
Y aquí y allá los ásperos lomos de burro, protegen
Trabajadores al amanecer, desviando hacia la soledad
De cielos y cuervos, parvas, liebres y faisanes,
Y ensanchando su lenta presencia el río,
Las amontonadas nubes de oro, la brillante marca de la gaviota en el barro,

Reúnen la sorpresa de un gran poblado:
Aquí capillas y estatuas, agujas de campanarios y ascensores de andamios
Junto a calles donde hay cereales desparramados, amarraderos repletos de barcas
Y residentes de sombríos complejos de edificios, que han bajado
Las muertas y derechas millas robandose un carrito de supermercado,
Empujando a través de puertas vidriadas que se abren ante sus deseos
Trajes baratos, rojos utensillos de cocina, zapatos filosos, palitos helados,
Batidoras  eléctricas, tostadoras, lavarropas, secadores

Una multitud a precio rebajado, urbanamente simple, establecida
Donde solo vendedores y familiares vienen
Hasta un terminal y maloliente olor a pescado
Congregación de embarcadas calles, el museo de la esclavitud
Locales de tatuajes, consulados, sufridas amas de casa, con sus cabezas envueltas en la bufanda
Que en las afueras tienen sus cercos a medio construir con créditos ya pagados
Sombras rápidas en campos de trigo, corriendo altas como hileras de arbustivas
Aislados villajes, donde las vidas son removidas

La soledad nos clarifica. Aquí el silencio permanece
Como el calor. Aquí las hojas se engrosan sin aprecio
Las hierbas florecen escondidas, las aguas rechazadas corren raudas,
El aire luminoso del gentío asciende
Y más allá de los campos donde surgen las amápolas, un azulina distancia neutral
La tierra termina de súbito sobre una playa
De cuerpos y canto rodado. Aquí no está cercada la existencia:
Está de cara al sol, parca, fuera de alcance





Los árboles





A los árboles les están viniendo las hojas
Como algo no del todo dicho;
Los brotes recientes aliviados se ensanchan
Su verdor es una especie de queja

¿ Es que ellos vuelven a nacer, mientras nosotros
Solo nos ponemos viejos? No, ellos mueren también
El secreto de lucir nuevo año tras año
Está escrito en los anillos de las vetas.

Y sin embargo los incansables castillos
Desgranan su madura robustez cada Mayo
El pasado año está muerto, parecen decir,
Empieza, empieza, empieza tú también de nuevo.





La cortadora de césped





La cortadora se detuvo ya un par de veces, al arrodillarme encuentro
Un zorrino acurrucado frente a las cuchillas
Ya muerto. Había hecho en el pasto alto su refugio.

Recuerdo haberlo visto antes, inclusive le dí de comer una vez.
Ahora yo había injuriado su mundo ignoto
No había reparación. En nada iba a ayudar su entierro:

La mañana siguiente yo me levantaría y él ya no.
El primer día después de una muerte, la nueva ausencia
Es siempre la misma, debemos tener cuidado

De cada uno de nosotros y los otros, debemos ser buenos
Mientras todavía haya tiempo.





Los jugadores de cartas





Jan van Hogspeuw tambaleandose llega hasta la puerta
Y mea en la tiniebla. La lluvia afuera
Llena las huellas de las carretas y desciende por el barroso camino
Adentro, Dirk Dogstoerd se sirve un trago más,
Y con una tenaza sujeta una braza, enciende su pipa,
Eructa humo. El viejo Prijck ronca tempestuoso,
Su cara cadavérica se ilumina; alguien detrás toma cerveza
Y abre mejillones, gruñendo fragmentos de canciones
De amor a los jamones colgados de la viga.
Dirk baraja las cartas. Arboles centenarios, húmedos
Pesados, se baten bajo el sitio de la bóveda sin estrelllas
Sobre esta cueva encendida de quinqués, donde Jan se incorpora, pedorrea
Arroja un escupitazo a las llamas, lanza la reina de corazones.

¡ Lluvia, viento y fuego ! ¡ La secreta paz bestial !





Philip Larkin (1922, Coventry / Londres, 1985, Inglaterra)
Traducción y comentarios: Alberto Gagetti

Enlaces: El poeta ocasional 
Imagen: ukbooksite.com