29 de abril de 2012

Marie Howe









Sin música




Sólo la radio del auto
al ir a la farmacia al restaurante a su departamento:


rock, canciones viejas de las buenas,
a veces, apenas, música del piano


de la profesora del primer piso.

Pero casi todo ocurrió sin música.
El tintineo de una cuchara desde la cocina,


alguien que habla. Silencio.

Alguien que duerme. Alguien que mira a alguien dormi
r.



Without music


Only the car radio
driving from the drugstore to the restaurant to his
                                                                      [apartment:


rock and roll, oldies but goodies,
and sometimes, softly, piano music


rising from the piano teacher's apartment on the first floor.

Most of it happened without music,
the clink of a spoon from the kitchen,


someone talking. Silence.

Somebody sleeping. Someone watching somebody sleep.

Marie Howe (1950, New York, Estados Unidos de Norteamérica)
Traducción: Mori Ponsowy en www.revistafenix.blogspot.com

Imagen: www.scarriet.wordpress.com

25 de abril de 2012

Otro poema de Julio Cortázar


Hablen, tienen tres minutos




De vuelta del paseo
donde junté una florecita para tenerte entre mis dedos un momento,
y bebí una botella de Beaujolais para bajar al pozo
donde bailaba un oso luna,
en la penumbra dorada de la lámpara cuelgo mi piel
y sé que estaré solo en la ciudad
más poblada del mundo.
Excusarás este balance histérico, entre fuga a la rata y queja de morfina,
teniendo en cuenta que hace frío, llueve sobre mi taza de café,
y en cada medialuna la humedad alisa sus patitas de esponja.

Máxime sabiendo
que pienso en ti obstinadamente, como una ciega máquina
como la cifra  que repite interminable el gongo de la fiebre,
o el loco que cobija su paloma en la mano, acariciándola hora tras hora
hasta mezclar los dedos y las plumas en un sola miga de ternura.

Creo que sospecharás esto que ocurre,
como yo te presiento a la distancia en tu ciudad,
volviendo del paseo donde quizás juntaste
la misma florecita, un poco por botánica,
un poco porque aquí,
porque es preciso
que no estemos tan solos, que nos demos
un pétalo, aunque sea un pastito, una pelusa.


Enlaces: http://elpoetaocasional.blogspot.com/2009/12/encargo-no-me-des-treguano-me-perdones.html
De: "Veredas de Buenos Aires y otros poemas", Espasa Calpe, 1995

Imagen: www.hotelkafka.com

21 de abril de 2012

Óscar Aguado

Blog de poesia
Allí donde empiezan...






Allí donde empiezan esos ferrocarriles que recorren la columna vertebral de un
viejo derrotado que pela una naranja
como se sientan en los tronos los crepúsculos que en las
fiestas de disfraces se alimentan de la luz de las farolas
y los borrachos que practican piragüismo en tus ojos y luego se van sonriendo

como tahúres
como se sientan con el esófago por las rodillas
en los cines de madrugada

cerca de la humareda
todo se reducirá a una palabra cuando tu cojas la
avenida principal cuando te embarques y yo todavía
piense que la tormenta me persigue que la ciudad no tiene teorías

una palabra
entonces tu volverás a preguntarme
por qué las marionetas chinas dudan de la saliva
de que a ti te pique la nariz o te asuste un gato
o te produzca risa una tienda de pasteles
ese amor que se parece al amor de los tejados de los pozos y los espejos



Óscar Aguado (1977, Las Palmas, Gran Canaria, España)
En www.franciscocenamor.blogspot.com


Imagen: agendapoeticomusical.blogspot.com

La silla recortada

La lección de música, de Johannes Vermeer en arte.observatorio.info

Como quien avanza en el poema citando objetos en detalle, incompletos por predicados inconclusos

18 de abril de 2012

Guillermo Boido

Cópula



y a esta mutua playa le
haremos creer que
perdura nuestra huella y que
el sembrador de mareas
duerme











Caña pensante



como la piedra busco
la razón de lo profundo
en mi propia caída





Déja vu




he visto esa provincia donde
la sobra de mi cuerpo habla
de mi cuerpo como de una sombra





Denotación




yo expuse mi voz a las palabras
y te llamé coral manzana piel de marzo

yo te nombré con el nombre de otra cosa
para nombrar al mundo con tu nombre


Guillermo Boido (1941 / 2013, Buenos Aires, Argentina)
De: "Situación", poemas 1970, Ediciones LH

Imagen: editorialaz.com.ar

Un poeta de Egipto


Por Rodolfo Alonso
      
                                               

¿Dónde podía haber ocurrido, sino en el VII Festival Internacional de Poesía y en Medellín? Jean-Clarence Lambert me invita a colaborar con él en la traducción de un poeta árabe, con quien ya nos habíamos conocido y que debe leer esa misma noche. Acepto muy honrado, y no sólo por gusto. En el cuarto del autor donde, sin proponérselo, como al descuido, relumbra la belleza de un plato blanco con rotundas uvas negras rociadas con algunas gotas de agua, que traen algo de frescura a la tarde de calor, trabajamos intensamente en la traducción de un poema de Ahmed Abdel-Muti Hiyazi. Mientras él nos observa, Jean-Clarence me da su versión en francés y escucha mi propia sugerencia en nuestro idioma que, después de múltiples consultas, agotando entre los tres todas las dudas, todas las posibilidades, voy pasando al papel para evaluar su forma escrita.
Cae la tarde, lentamente, como suele hacerlo en el trópico. Sin darnos cuenta, a pura magia de las circunstancias, todos lejos de casa, quizás estamos reviviendo algo así como un implícito homenaje al espíritu de la memorable Escuela de Traductores de Toledo. Cada palabra viene y va, rodando entre su sentido y su sonido, se la paladea y se la interroga, en un vaivén afín e involuntario, racional e instintivo, de idioma en idioma, de hombre en hombre. Esa noche, en el vasto anfiteatro emplazado en lo alto del cerro Nutibara, ante la reiterada multitud de muchos miles de personas ávidas de compartir poesía, Hiyazi dice el poema original en su propia lengua con una encendida, incontrastable sensualidad mucho más que musical, y  yo  mismo  experimento, vivamente conmovido -al leer a continuación nuestra versión al castellano-, el contacto con la corriente viva del lenguaje encarnado, que nos recorre a todos, en el proscenio o en las gradas.
Recordé cuando, sentados en la misma mesa con algunos brillantes intelectuales del Africa negra, usando el francés como vehículo, Hiyazi había aludido con sutil ironía a su condición de árabe con aspecto de blanco. El también nos dijo, en otra ocasión, allí mismo, algo así como que los que habíamos quedado fuera de la omnipresente globalización debíamos defender, encarnar una imagen de la poesía que se estaba perdiendo, ligada a la sensualidad del lenguaje humano y ajena a la seca conceptualización tanto como a la hipertecnología dominante. Me parece una propuesta excelente.
A mi solicitud, amigos de Medellín me informan que Ahmed Abdel-Muti Hiyazi es uno de los poetas más destacados de Egipto, que trabaja en el departamento de estudios arábigos de la Universidad de París y que publicó cinco libros de poesía, entre ellos Ciudad sin corazón. Pero al año siguiente, en 1998, durante las XXI Bienales Internacionales de Poesía, en Lieja, tomo contacto con Luc Norin y Edouard Tarabay, autores de una exigente y lograda Antología de la literatura árabe contemporánea en tres tomos (Editions du Seuil, París, 1967), donde se lo incluye. Ellos me introducen en las dificultades de la transcripción por escrito, en nuestras lenguas, de los sonoros nombres árabes, cuya fonética cambia no sólo de país en país sino, incluso, de región en región. También me informan que Hiyazi nació en 1935, en una pequeña aldea del Delta del Nilo. Que cursó estudios en una escuela normal. Y que su origen modesto lo hizo muy sensible a la miseria del pueblo. Con un lógico resultado: se volvió militante socialista al mismo tiempo que poeta. Otros títulos de sus libros publicados son Aurés y No queda sino la confesión. Y Jean-Clarence Lambert acaba de confirmarme en París que nuestro amigo egipcio ya no reside allí.
El mismo Hiyazi, en cambio, sólo me dijo en Medellín que podía escribirle al legendario diario Al Ahram, en El Cairo, y me transmitió, sin proponérselo, por pura ósmosis, como acaso lo lograban los místicos antípodas de nuestras civilizaciones comunicantes, en los tiempos heroicos, una serena y profunda inmersión en la poesía como experiencia de vida y de lenguaje. Eso que, por aquí, hace ya tiempo que -por desdicha-  andamos extrañando.



Escultura

por Ahmed Abdel-Muti Hiyazi

Ese cuerpo, tú no lo posees.
Tú no lo eras, ese cuerpo, cuando entraste de pronto
en mi cuarto, y te sentaste en mi silla.

Tu cuerpo, esa visita incierta, vino
como una sombra adornada por tu ropa
y se desnudó para aislarse en su propio rincón.

Déjalo en la confusión de los tiempos
y aléjate
quiero descubrir su secreto
dialogar con él por medio de mi boca y mis manos
para que evoque su infancia
la edad previa a los recuerdos
las palabras que no fueron pronunciadas
los torbellinos de sangre alegre de la juventud
olvidando mañana, su aurora y su tarde.

Si fuera un tigre hambriento
le daría una copa de vino
y encendería fuego en la chimenea.

Si fuera una yegua desatada
con sus crines al viento
la seguiría en el espejismo
y la buscaría hasta el fin de los tiempos
para regresar con ella
pero sin domarla:
¿cómo atrapar un relámpago?
¿cómo encadenar la brasa del alma?

Sin embargo, bailo con ella toda la noche
hasta el amanecer cuando ella revive
como mármol despierto,
desligada, libre,
feliz en un tiempo eterno,
revelando su corazón y buscando su deseo
perdido en las tardes y los jardines solitarios
dibujando con su desnudez interior
imágenes que aparecen una tras otra
sobre sus miembros
como los velos transparentes de sombra y de luz
que caen en lluvia de crepúsculo sobre sus hombros
y hacen como que respiran sobre ese cuerpo al que visten y
/desvisten.

Cada vez que el cuerpo extiende una pierna
o suspira o descubre su blanco pecho
o acaricia su cabellera negra
el tiempo se detiene un instante
y retoma su ritmo
cubriendo de sombras las frescas colinas
y de luces las cimas
como una fuente que corre
se vuelve transparente sobre los guijarros
y sombra entre las sombras
haciéndose espuma
finalmente.

Le he dicho al cuerpo cuyo ardor se ha calmado durante la noche
y que se ha vuelto una idea en mi cabeza:
--Vuelve a ser lo que eras, mi dueño.
Pero aquello que fue nunca regresa.


                      (Versión de Jean-Clarence Lambert y Rodolfo Alonso)

De: http://www.verbo21.com.br
Imagen: arz.wikipedia.org

17 de abril de 2012

Un final sobre el final


En las 10 preguntas del suplemento de Cultura de "Perfil", Gabriel Bellomo contesta la última:

-¿Cuál es el comienzo favorito de la literatura universal?

-Prefiero los finales, ya que creo que en el final de un relato o de una novela se condensa el pathos de toda la obra. Cito las últimas líneas de Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar: "Mínima alma mía, tierna y flotante, huésped y compañera de mi cuerpo, descenderás a esos parajes pálidos, rígidos y desnudos, donde habrás de renunciar a los juegos de antaño. Todavía un instante miremos juntos las riberas familiares, los objetos que sin duda no volveremos a ver. Tratemos de entrar en la muerte con los ojos abiertos".

Gabiel Bellomo en Cultura, suplemento del diario Perfil del 15/04/2012
Imagen: Memoria de Adriano en www.periodismohumano.com

15 de abril de 2012

Luis Benítez, dos poemas inéditos


poeta Luis Benitez

hoy el poeta es Casandra, sí, pero drogada





entre los incendios y los degüellos que la prensa esconde
entre los desembarcos de asesinos que no están tan lejos
porque esperan en el vientre del mismo caballo que nos lleva a grupas
y los secuestros de países enteros so pretexto de salvarlos
entre las violaciones hasta el hartazgo de aquello que william shakespeare
definió como “ah, lo humano” y las abstractas interpretaciones
de lo que es ciertamente la extracción entre risas de un ojo vivo
entre la nueva amenaza de que el mundo vuelva a la teocracia
ella denuncia lo que ve y por ahora la perdonan por loca
pero además está drogada (sólo le queda el consuelo de esas plantas)
no la imagino bella y rubia y desesperada
como en las fábulas que pintaron a la hoja de oro
las crueldades contadas por homero sino gorda y morena y balbuceante
una hija que con ninguno se iba a casar y una carga para la casa real
a la profeta: tiene saliva y verdades en la boca y en trance de elegir
el mundo prefiere la saliva





éramos la noche





éramos la noche pero teníamos certezas que eran del mediodía
como una fruta prestada o habíamos robado en 1980
la vida como un auto en una calle oscura, más asunto
del sueño que materia, ni travesura ni animalada,
apenas una inconciencia (un psiquiatra, que es personal
autorizado a enjaularte, autoridad civil, legitimó
en una conversación hace 25 años que así como en el sueño
hay momentos de lucidez, del mismo modo en la vigilia
todos, hasta el comisario y el juez, el filólogo y el prestamista,
los más despiertos de la especie, tu hermana y tu madrina,
tu padre que fecundó a tu madre para iniciar tu disparate,
soñamos en vigilia). Entonces, ¿no será esto algo parecido
a caminar como un buzo, recogiendo algas con la mano que no siente
esas texturas fuera del guante grueso, no será arrastrar pesadamente
un enorme cable parecido a un caño grueso, apenas flexible,
tropezando entre las ruinas de naufragios, la pesada cabezota
perdida entre un cardumen de colores y de formas, innumerable,
ahora una bola gigante alrededor, y después una flecha
que devuelve a lo insondable?
Y en el centro de esas miles de bocas que buscan comer de algún sentido,
solito ser un traje de goma donde el alma se pregunta
por dónde se va a la superficie, donde la ola late y lleva
de nuevo hasta la costa.


Luis Benítez (1956, Buenos Aires, Argentina)


Enlaces: El poeta ocasional

Alejandro Palma



Alquimia para unas quesadillas no muy bien cocinadas





De la sartén, que no tienes por el mango,
brotaré reacio ante mi suerte 
esencia líquida del humo
disuelta mi voz
no desesperes
aquí va tu tortillón
a lo triste a lo fuego
a la muerte espiritual
del queso conformado un desliz
fondue de pasión
en el doblez mismo comienza 
técnica de los contrarios
sujetos al índice que sutura 
la herida vuelta lactosa
así un instante inconcluso
uróboros: equilibrio puro olor
a lo más gemirá el aceite.


Alejandro Palma (1972, Ciudad de México, México)
De: poesimamexico.blogspot.com

Imagen: lajornadadeoriente.com.mx
Uróboros: ver "Definición de la palabra bajo desambigüación" en este blog

14 de abril de 2012

Poesía o mercado




Por Rodolfo Alonso


      La actual travesía por el desierto en que se encuentra hoy aislada la poesía no es apenas, por desgracia, sólo el problema de un género literario.  Al derivar de una honda crisis del lenguaje (como se sabe, fundamento ineludible de nuestra condición), cobra alcances mucho más graves. No fue por azar que un narrador tan exigente como el siciliano Vincenzo Consolo  pudo decir: “Leyendo mis libros y los libros que se escriben en los últimos tiempos, me he dado cuenta de que ya no hay espacio ni tiempo para la literatura entendida en su sentido más alto. Se escribe una infinidad de novelas, pero en ellas ha desaparecido un aspecto esencial del género: la expresividad.” Para agregar poco después, con absoluta claridad: “Hoy a muy pocos les interesa la poesía.” Incluso a los muchos que en la actualidad pretenden ejercerla, me animaría a añadir.
En el prólogo a un libro de Olga Orozco: Eclipses y fulgores, no cualquiera sino un representativo poeta español, Pere Gimferrer, viene espontáneamente a coincidir con lo que imaginé sólo ansiedades personales: “se diluyó hace ya tiempo el diálogo entre las literaturas hispánicas, incluso en nuestra propia península y, momentáneamente, parece eclipsada además en ella la noción de poesía.  Lo  que  sabían por igual Juan Ramón Jiménez, Aleixandre o Cernuda  --es decir: que la poesía moderna, entre otras cosas, es la que sucede a Rimbaud y Lautréamont-- parece hoy olvidado por buena parte de sus coterráneos.” Y, por si fuera poco, reafirma de inmediato: “Se trata de un olvido interesado y no espontáneo, como interesada y no espontánea es la dejación del diálogo de las literaturas, en la medida en que podría servir de recordatorio acerca de la verdadera naturaleza de la poesía en la modernidad.”
         Claro que fue alguien al parecer poco afecto a las sutilezas, Mario Vargas Llosa quien, en otra entrevista no demasiado lejana, con ingenuidad o desparpajo planteó nítidamente la inquietante disyuntiva: “El humor en mi obra tiene que ver con la necesidad actual de acercarse a un público que no está dispuesto a invertir mucho esfuerzo intelectual en la lectura.” ¿No es esto confesar que no se crearía ya de acuerdo con cierto ideal de la literatura o del arte, para intentar un diálogo o al menos un contacto con ese fecundamente superyoico tribunal de los mejores que (según el sagaz y digno australiano Robert Hughes, el mismo hombre que por cuestiones de ética estética supo renunciar al codiciado cargo de crítico de arte en “Time”) todo creador legítimo lleva en su conciencia? Ahora, viene a decirnos crudamente el autor de ”Pantaleón y las visitadoras”, escribes para vender o no escribes para nadie.
         Pero fue el padre de la novela moderna, nada menos que Gustave Flaubert, en una carta a Guy de Maupassant y ya en 1872, quien había anticipado su propia respuesta para la misma cuestión: “¿Por qué publicar con los horribles tiempos que corren? ¿Es por ganar dinero? ¡Qué irrisorio! ¡Como si el dinero fuese la recompensa del trabajo!”. Y, por si fuera poco, en otra carta a George Sand, ese mismo año, se animó a sentenciar: “cuando uno no se dirige a la masa es justo que la masa no le pague. Es la economía política.” Mientras que mi compatriota, el escritor argentino Luis Chitarroni, refiriéndose al insólito dúo que alguna vez formaron nada menos que Joseph Conrad y Ford Madox Ford, apuntó con precisión que “Ninguno de los dos se ejercitaba en las genuflexiones de esa reverencia penosa por el mercado.”
         Y yo no consigo dejar de preguntarme, hoy, con más angustia que ansiedad, ¿es que estaremos realmente tan lejos de lo instintivo y lo sagrado como para imaginarnos a Van Gogh reclamando un análisis de mercado antes de arrojarse a pintar sus Girasoles? “Han dejado entrar putas en Eleusis” clamaba, hace tiempo, el políticamente despistado pero artísticamente visionario Ezra Pound.
Imagen: "La escuela de Atenas", de Rafael Sanzio

13 de abril de 2012

Gelman / Alonso



Especialmente invitados a Xalapa (México), por la Universidad Veracruzana, los poetas Juan Gelman y Rodolfo Alonso participarán en su Feria Internacional del Libro Universitario.
Alonso no sólo presentará sus “Poemas pendientes”, con prólogo del poeta brasileño Lêdo Ivo (editado por la UV), sino que participará en la presentación de la “Obra reunida”, de Juan Gelman (Fondo de Cultura Económica). A quien acompañará también en su recital de poemas.
Además, Rodolfo Alonso ofrecerá una charla sobre “Poesía, lenguaje y traducción”, a solicitud de las Facultades de Letras y de Idiomas de la Universidad Veracruzana.


Imagen: Rodolfo Alonso, Ledo Ivo y Juan Gelman en  www.laotrarevista.com

9 de abril de 2012

El perseguidor, revista de letras

El perseguidor revista de letras fue una publicación de docentes, estudiantes y graduados de Filosofía y Letras y Ciencias Sociales de la UBA. Dirigida por Diego Viniarsky. Entre sus colaboradores permanentes figuran Carlos Battilana, Arturo Carrera, Jorge A. Madrazo y Horacio Salas. Roberto Raschella es el autor de la nota sobre  Gabriele d'Annunzio (1863 / 1938) y traductor de los poemas incluídos.  Transcribo un poema: "La regata"


¡Oh, Marina de Pisa, cuando fulgura
la canícula!
Las alondras cantan sobre los prados
de San Rossore
y las cigarras cantan sobre los plátanos
del Arno en la contienda.

Cuando el Verano lleva el oro en la boca,
el Arno lleva el silencio a su garganta.
Toda la mañana por la dulce playa
aquí hay un cantar, allí otro cantar;
calla el agua entre una y otra voz.
Y el Verano ya se inclina de un lado,
ya del otro se encorva para escuchar.
Es lento el río, la barca es veloz.
La orilla es pura como una guirnalda.
¡Tú ríes siempre con los rayos en la boca,
como el Verano a mí, como el Verano!
Sobre nosotros están las velas blancas,
sobre nosotros las velas inmaculadas.
El viento que las toca,
toca también tus párpados un poco cansados,
toca también tus delicadas venas;
y un divino sopor te inspira,
fresco en las pestañas como rocío
naciente al alborear.
Tu sangre se vuelve azul como el mar.
Tu alma de paz se corona.
El arno lleva el silencio a su garganta
como el Verano lleva el oro en la boca.
¡Bandadas de pájaros atraviesan la garganta,
después todas las alas humedecen en el mar!
Todo mal pasado en el olvido cae.
Se extingue todo deseo vano y feroz.
Aquello que ayer me hizo sufrir, ya no me perturba;
aquello que me tocó, ya no me toca.
Está callado en mi corazón todo deseo,
como el agua entre una y otra voz.
así desciendo al mar;
así navego. Y por la dulce playa
aquí hay un cantar y allí otro cantar.

Las alondras cantan sobre los prados
de San Rossore
y las cigarras cantan sobre los plátanos
del Arno en la regata.


*Canícula: período del año en que el calor es más fuerte

El perseguidor, revista de letras N° 7, 1999/2000

Enlaces: El decadentismo
Imagen: nnm.ru

7 de abril de 2012

Jorge Boccanera



Exilio



Expulsados de la selva del sur de Sumatra por los hombres que vienen a poblarla, 130 elefantes emprendieron hoy una larga marcha de 35 días hacia la nueva 'ciudad' que les fue asignada.

(AFP, 18/11/82)


no hay sitio para los elefantes /
ayer los expulsaron de la selva de Sumatra
mañana alguien les impedirá la entrada al Unión Bar
yo integro esa manada hacia Lebong Hitam
       yo sigo a la hembra guía
cargo con la joroba de todas mis valijas sobre las cuatro patas del infierno

llegarán a destino - dijo un diario en Yakarta
los colmillos embisten telarañas de niebla
llegarán a destino /
viejas empalizadas que sucumben bajo mareas de carne
llegarán - dijo el diario -

mas la estampida cruza por suelos pantanosos y mi patria la mía
es sólo esta manada de elefantes que ha extraviado su rumbo /

¡guarde celosamente la selva impenetrable a este ulular de bestias!
    tambores y petardos acompañan
algo de todo el polvo que levantan / es mío.

                                                                                  abril, 1983

Enlaces: El poeta ocasional
De: "Polvo para morder", Libros de Tierra Firme, 1986


Imagen: elquirofano.blogspot.com

5 de abril de 2012

Reportaje a Batania, un súperpoeta


Batania: Versos de un contrapaís neorrabioso por Ignacio Uranga en "Urbe salvaje", 

Batania (Alberto Basterrechea, Lauros, Vizcaya, 1974)

¿Qué te gustaría que te preguntara?

-Quién es la persona o personaje histórico a quien más admiro, aparte de mi padre. A Muhammad Alí. Se cambió el nombre, atacó la ficción de los Estados Unidos, no tuvo miedo de enfrentarse a todos, confiaba a ciegas en su propio talento, y todo eso no lo hizo con el ceño fruncido sino también riendo, tomándose todo en serio pero con desenfado. Veo su vida como un intento por apartarse de lo falso adquirido para sustituirla por lo propio y verdadero. Fíjate que el nombre creado por mí, Batania, mi concepto crítico y alegrista del poeta como “poeta globetrotter”, o mi desprecio absoluto por esas majaderías ideológicas llamadas Euskadi o España, todo eso ya está en Alí, un hombre que se negó a ir al Vietnam y dijo: “Esta guerra consiste en hombres blancos que ordenan a hombres negros que vayan a matar hombres amarillos”. Algunos cometen el error de comparar sus logros con los de otros boxeadores como Rocky Marciano o Joe Louis, y aún se sigue discutiendo si fue el mejor boxeador de la historia, cuando su vida trasciende el boxeo: la única comparación posible de Alí es Sartre, Luther King, Kennedy, Einstein, Teresa de Calcuta, Mandela, el Che, Marilyn Monroe, personalidades que rompen las costuras de su profesión, gente que se imbrica con su sociedad y a la vez la golpea. Con la literatura me ocurre lo mismo: me interesa Homero, Virgilio, Dickens, Víctor Hugo, Neruda o Hemingway. Escritores que trascienden la pura literatura y se integran en la historia general. De Góngora, Flaubert, Mallarmé o Lezama Lima trato de aprender todo lo que puedo, pero los considero escritores para escritores y, por tanto, menos interesantes.

-¿Cómo llegaste a la escritura?

-En el colegio, el instituto y la universidad. Hay que tener en cuenta que estudié periodismo y trabajé cinco meses de periodista; entonces no tenía ninguna intención de escribir literatura y mucho menos poesía, pero supongo que algo me habrá ayudado. La detonación definitiva no la sufrí hasta los treinta años, cuando murió mi padre y no acepté esa muerte. Ahí veo por primera vez a mi escritor y, curiosamente, veo a un poeta. Señalo que es curioso porque hasta entonces no había escrito más poemas que los obligatorios del colegio y los que escribí cuando me enamoré de Iratxe. No empecé por vocación; la vocación me la he ido inventando y ahora ya no lo puedo dejar.

-¿Por qué "Neorrabioso" y por qué "Batania"?

-Batania no responde a motivos eufónicos ni literarios sino a motivos políticos y existenciales: si me hubiera llamado Ricardo Neftalí Reyes o Lucila Godoy nunca lo habría sustituido por Pablo Neruda o Gabriela Mistral. Pero ocurre que el pasado trabajó en mi contra y cargó mi nombre y apellidos de connotaciones políticas, ideológicas y territoriales que yo juzgo malsanas, de forma que, al morir mi padre y producirse en mi interior el gran estallido, decidí desprenderme de ellas: de ahí el sueño de escribir. Escribir en político, se entiende, escribir alejándome y denunciando lo falso adquirido, lo sectario heredado, lo nuestro que no es nuestro. Batania es una propuesta de espacio personal, un contrapaís de 1`76 de altura y 67 kilos de peso situado entre Argüelles y Malasaña, con un PIB mensual de 856 euros que se invierte a medias en alimentos para el estómago y el cerebro. Proviene del mestizaje de latania , palabra que leí por primera vez en Ocnos , de Cernuda, con el episodio de los batanes de El Quijote .
Neorrabioso es la propuesta de tiempo de Batania, un tiempo de vértigo y rompan filas. Cuando comencé en la poesía se me hizo la misma crítica desde muchos ángulos: mis poemas, decían, eran tan violentos que no se entendían en una democracia. “Escribes demasiado rabioso”, me precisaron, y yo me añadí el neo– más por autoparodia que por intención agresiva. El adjetivo me vino a la cabeza por una carta de Clarín a Menéndez Pelayo que leí por primera vez en Los ensayos liberales , de Gregorio Marañón.
Por otra parte, que el nombre de Batania sea femenino no es casual sino premeditado: si escribo es gracias a la tensión que se establece entre las tres aes del espacio Batania y las tres oes del tiempo neorrabioso. Me referí una vez al artista como andrógino y sostuve que el poeta ideal tenía su parte de poeta y su parte de poetatriz. Hasta hice una pintada diciendo que por eso era neorrabioso: porque soy macho. Por eso Batania: porque soy hembra.

-¿Por qué poesía?

-Porque identifiqué confesión, verdad y relámpago con poesía. Las cosas más importantes sólo podían decirse en verso. Y había que decirlas en tumultuoso, en contundente, en frenético, en intenso. Luego he cambiado de opinión: ahora juzgo que se puede meter cualquier cosa en un poema, en el tono que sea, ficción o no. Entiendo que el poema se define por la ambición de ritmo, mayor que en otros géneros, y por el intento de romperle las piernas al lenguaje, bien sea desde lo conceptual, lo que yo intento, o desde lo expresivo, donde soy más renuente, pues trato de hacer una poesía popular y entiendo que mi lenguaje debe estar cercano al habla.

-En esa cercanía al habla ¿cómo funciona el verso? ¿En función de qué cortás el verso?

-El verso es mi respiración más intensa. Decir mucho en poco. Una duda entre el sonido y el sentido, como dijo Valéry. Algo propicio para todos los extrarradios porque, como me gusta decir, el que sólo sabe de poesía ni siquiera sabe de poesía. Intento que cada poema tenga su propio ritmo, pero no siempre lo consigo. Muchos de mis poemas son estructuras paralelas que tratan de estar muy bien atadas en la primera mitad para ir “desatándose” a medida que avanzan, porque las series anafóricas cuadriculan demasiado y trato de luchar contra ellas con encabalgamientos abruptos o rompiendo la sintaxis. Poemas en picado, llamaría a muchos de mis poemas. O poemas terminales. Me considero un poeta silvestre o de juglaría: no entiendo por juglaría que se pueda partir el verso por cualquier parte, sino de una manera más flexible que un poeta de invernadero o poeta de clerecía. En el Poema del Mío Cid , por ejemplo, existen versos con un número de sílabas muy variable, y el autor o autores a veces riman cuando se acuerdan, pero en general existe un gran orden y la ambición de ritmo y homogeneidad es patente. Entiendo que la diferencia entre un poeta de juglaría y otro de clerecía estriba en que, en la duda entre sonido y sentido, el de clerecía siempre opta por el sonido y, en cambio, el de juglaría elige el sentido. La precisión sí, pero sobre todo en el sentido, porque es imposible cuadrar siempre el poema en un idioma como el nuestro, donde cada palabra tiene un matiz distinto que dificulta su permuta para adecuarla a la métrica tradicional. El español apenas tiene sinónimos puros. Me gusta el poema de juglaría porque el ritmo queda más suelto, más fresco, más respirable, más propio de la respiración arrítmica de nuestra época.

-¿Si te digo Natalia, qué dices?

-El paso de Propercio a Catulo. Siempre quise imitar a Propercio, el único poeta latino que sólo tuvo una musa, Cinthia, frente al resto de poetas latinos, que tuvieron varias durante su vida. Ten en cuenta que la única mujer con la que había estado y había besado en mi vida era Iratxe. Como Propercio, yo también anunciaba que Iratxe sería la última: Cynthia prima fuit; Cynthia finis erit. Hasta tengo poemas por ahí, un poco pretenciosos, en que me comparo con Propercio y le acuso de plagiarme con dos mil años de antelación. Natalia mata a Propercio y marca el paso a una relación un poco más racional-intelectual, si es que eso es posible, pues tengo comprobado que lo intelectual es algo de segundo grado hasta en las personas más inteligentes, una fina película que oculta las pulsiones mayores e instintivas, que son las de todo el mundo.

-¿Cuántas veces  Iratxe tuvo celos de Natalia? ¿Qué opina sobre ella?

-Nunca, porque apenas se conoce ningún poeta que abandonara a su musa; suelen ser las musas las que abandonan a sus poetas, como fue el caso. Una vez que me abandonó, por qué iba a tener celos de nadie. Por otra parte, tampoco sé lo que opina porque Iratxe ha muerto: no quiero saber nada de ella; las veces que me ha llamado para continuar siendo “amigos” la he mandado a la mierda. ¿Amigos nosotros? Vamos, hombre. Volviendo a Propercio, ¿sabías que Cintia, que le había dejado,  volvió a él cuando se publicaron sus primeros poemas con éxito resonante? Cintia debía ser muy vanidosa, claro: una vez disfrutada la fama, se aburrió de nuevo de Propercio y volvió a dejarle. En todo caso, Natalia es muy diferente a Iratxe porque interrumpe la unidirección. Como ella también escribe (y escribe muy bien), hemos establecido una doble vía. Ella es la musa y yo soy el muso.
-¿Escribís prosa también?

-Sí, pero estoy empezando. Me cuesta mucho inventarme una ficción; prefiero escribir sobre lo que he visto o voy viendo y a partir de ahí intento desviarlo un poco de acuerdo a mis lecturas. Más que escribir, me escribo ; de momento no aspiro a más en la prosa.

-Tengo entendido que por decisión personal no considerabas editar tus poemas en libro. Ahora están incluso listas las tapas: ¿qué te llevó a cambiar de opinión?

-Había recibido muchas ofertas, pero todas eran de editores cuyo principal punto de ventas es Madrid. Y a Madrid la tengo muy trabajada, tanto en la pared como en el bar, como en el blog; no quiero que la gente que ya me ha leído compre mi libro, al menos no quiero que se vea obligada, porque he regalado en los bares quinientas camisetas neorrabiosas y casi mil cuadernillos hechos por mí, casi todo el mundo tiene alguno, y voy subiendo una y otra vez los poemas a la cabecera de mi blog. Busco lectores antes que compradores. Por otra parte, siempre he sospechado que todas esas ofertas (tuve hasta una decena) se debían más al ruido que hago en el blog o en las calles que a la cuestionada calidad de mi poesía; esa apreciación la basaba en que casi todas ellas llegaron a partir de 2010, cuando parte de mi obra poética fundamental hacía mucho tiempo que ya estaba escrita. Pero de pronto apareció un editor no madrileño con unas condiciones inmejorables: no me obliga a borrar ningún poema de mi blog y me permite seguir regalando mis cuadernillos artesanales. Hasta quería publicar el libro y darlo gratis, el muy loco, intención a la que me he negado, evidentemente, pues no quiero que se arruine. Al final acepté porque este editor está muy entregado conmigo y porque nuestra idea es llegar a gente a la que no he llegado con mis formatos actuales. La editorial se llama La Baragaña y está radicada en Mallorca, hecho que me satisface. Ten en cuenta que mi blog, después de Madrid, donde más se lee es en México DF, Buenos Aires y Miami, por este orden. En las demás ciudades de España no me conoce casi nadie y con la publicación en papel y las sucesivas presentaciones quizá consiga acercarme a más lectores, a lectores distintos.

-¿Qué dificultades tiene un poeta español para editar?

-Trescientos euros. Es el precio que debes pagar por editar ochenta libros en una editorial que conozco. Seas bueno o seas una calamidad. Pero si alcanzas una calidad mínima, al menos en el mundillo actual de los bares madrileños, casi todo el mundo encuentra editor sin necesidad de autopublicarse.

-¿Qué poetas argentinos conocés, incluyendo a los actuales?


-Hernández me cansa. Lugones no me va. De Storni me gustan algunos: con "Tú me quieres blanca" le justifico unas cuantas docenas de poemas medianos. Girondo me despierta la curiosidad y nada más. A Carriego, Orozco, Fidjman o Molina los he leído en antologías sin que me hayan despertado el deseo de seguir leyendo. A Marechal no lo soportaba hasta que descubrí su alegropeya. Almafuerte es la primera bomba nietzscheniano-medicinal que me arrebató; en Madrid apenas se le conoce. Pizarnik es la segunda: la considero una poeta peligrosa por lo que tiene de caníbal de la personalidad, una fuera de serie. También Leonidas Lamborghini, a quien adeudo mi idea de poeta globetrotter . Gelman es un grande, por supuesto. Me interesa mucho el trío Borges-Girri-Juarroz, a pesar de que sus poéticas no vayan conmigo, porque su poesía de raíz intelectual es poco común en la poesía panhispánica que he leído. Me entusiasman Bustriazo Ortiz o Humberto Constantini, a quien conocí en la antología “Poesía política y combativa argentina”, edición de Etelvina Astrada, o Washington Cucurto, a quien leí por primera vez en “Zurdos”, edición de Yanko González y Pedro Anaya. También me gustó mucho la antología que preparó aquí Rodrigo Galarza para Amargord, Los poetas interiores (una muestra de la nueva poesía argentina ). Leo con placer a Aulicino, Fondebrider, Gruss y Camerotto, descubiertos en Otra Iglesia es imposible , el mejor blog de poesía panhispánica que conozco. También frecuento los blogs de Marcelo Leites, Pedro Donangelo o Ezequiel Zaidenwerg. En mi etapa de los foros me enganché a la poesía de Rafael Teicher y de la bloguera Bibiana Poveda.

¿Qué poetas españoles de tu generación recomendarías leer?

Sin atender a nacionalidades ni a generaciones, y mucho menos a etiquetas de alta poesía o poesía popular, entre los poetas que he descubierto aquí destacaría a Déborah Vukusic, Óscar Pirot, Álvaro Guijarro, Bárbara Butragueño, Toño Benavides, Antonio Díez, María Salgado, Dani Orviz, Miriam Reyes, Óscar Curieses, Enrique Falcón, Alejandro Céspedes, Rodrigo Galarza, Anouk A., Andrés Neuman, Billy MacGregor, Pedro Arguedas, Elena Medel, Silvia Oviedo, Omar Pimienta, Ana Gorría, José Martín Molina, Mercedes Cebrián y otros treinta que me olvido para evitar el aburrimiento.


De: "URBE SALVAJE", http://www.urbesalvaje.com/entrevista_04.html
Foto: Mery Caos


Enlaces: Neorrabioso

4 de abril de 2012

Pedro Serrano

Golondrinas






Enganchadas al cable como pinzas de ropa,
gaviotas de madera diminutas,
ágiles y minúsculas contra la brutalidad del azul,
fijas al mediodía cayendo una tras otra,
moviendo ropas, brazos, sonrisas,
el pecho blanco, la capucha negra,
las alas afiladas y en lista, mínima agitación.
Hasta que vuelan todas excepto una,
que se plantó un momento y arañó el regreso,
como una ligerísima despedida,
axila de golpe la mañana.
Quedan los cables, el cielo en abandono intenso,
como una boda de domingo de pueblo,
después nada.

Pedro Serrano (1957, Montreal)
De: Poetry Translation Centre (texto e imagen)

2 de abril de 2012

Søren Ulrik Thomsen


Blogs de poesia
Tilgiv at jeg ser dine knogler før kødet...




Perdona que te vea el esqueleto antes que la carne,
la carne antes que el camisón
y el camisón antes que tu mirada flotante,
porque es diciembre, y más desnudos
que el horrible pollo
que tomé de la vitrina frigorífica y al instante
arrojé de vuelta,
cuando la sangre líquida chorreó de pronto
a través del celofán y se deslizó manga abajo,
están los árboles,
cuyas estructuras negras me acosan,
como todo lo que está vivo, pero se asemeja a la muerte,
como todo lo que está muerto, pero parece vivir;
problemas aritméticos con siete variables,
enroscada poesía de caracol,
y las grúas del puerto Nordhavn ceden al viento
mientras me duermo entre tus miembros extensos,
pero sueño con bloques sitiados por andamios
y con andamios tapizados por ruidosas lonas.
Perdona mi mirada que, como estación del año,
en ti se precipita para por turnos
coronarte con caricias de luz
y desnudarte como una lluvia fría y húmeda;
yo no insisto pues,
en que los troncos austeros de este mes
son más verdaderos que las mullidas hojas de mayo –
además la verdad se la he entregado a los jóvenes:
A mí me basta
con decir las cosas tal como son.


Søren Ulrik Thomsen (1956, Kalundborg, Dinamarca)
De: lacomunidadelpais.com

Imagen:information.dk