Natalia Litvinova

Fuente: N. Litvinova

 




mi cuerpo cambió de curso.
entró en el recuerdo.
allá donde no sirve la luz.
había dejado un camino
de migas de pan.

pero me tenté,

llamé a los pájaros.


(de Balbuceo de la noche, Melón Editora, 2012)




Caigo en el origen





Soy Casandra. Pero no puedo
recordar el futuro.

Caigo en el origen de cada cosa.
Me asusto. Corro de mí en todos
los cuerpos.

Colibrí del tiempo
succiona mi néctar.


(de Grieta, inédito)




Yo debajo





me rompí la paciencia para que el mundo entre en mí sin suavidad.
en cuatro partes de desigual exactitud: boca, manos, pies, sexo.
el sexo para escribir. las manos para cavar un pozo.
enterrar mi sauce llorón de tinta. y yo debajo. vamos a crecer juntos.
los pies para ir hacia mi boca y recitar loas del pasado.
no morir de fugacidad.


(de Todo ajeno, inédito)




Por lo que se debe rezar





como una casa incesante
o como una despedida innecesaria
es la vida
y se repite
por eso arrodillada rezo
por la resurrección de algún santo
por la palabra no sujeta a la muerte
por el ojo que es linterna miedosa
del que regresa del otro lado


(de Esteparia, Ediciones del Dock 2010)
   



Natalia Litvinova  nació en Gómel, Bielorrusia, el 10 de septiembre de 1986 y reside en Buenos Aires, Argentina. Traduce a poetas rusos. Publicó el poemario Esteparia (Ediciones del Dock, 2010) y tradujo la antología Rumbo a Karachnay (Editora Casa Refugio Citlaltépetl A.C. y Bonobos Editores, México, 2011) de Shajriza Bogatyreva. Este año se publicarán: Balbuceo de la noche, plaqueta con versiones en francés de Stéphane Chaumet, (Melón Editora) y los poemarios Todo ajeno y Grieta. 

John Keats, suave es la noche

Fuente: larepublica.pe


Oda a un ruiseñor





1

Me duele el corazón y un pesado letargo
Aflige a mis sentidos, como si hubiera bebido
Cicuta o apurado un opiato hace sólo
Un instante y me hubiera sumido en el Leteo:
Y esto no es porque tenga envidia de tu suerte,
Sino porque feliz me siento con tu dicha
Cuando, ligera dríade alada de los árboles,
En algún melodioso lugar de verdes hayas
E innumerables sombras
Brota en el estío tu canto enajenado.

2

¡Oh, si un trago de vino largo tiempo enfriado
En las profundas cuevas de la tierra
Que supiera a Flora y a la verde campiña,
Canciones provenzales, sol, danza y regocijo;
Oh, si una copa de caliente sur,
Llena de la mismísima, ruborosa Hipocrene,
Ensartadas burbujas titilando en los bordes,
Purpúrea la boca: si pudiera beber
Y abandonar el mundo inadvertido
Y junto a ti perderme por el oscuro bosque!

3

Perderme a lo lejos, deshacerme, olvidar
Que entre las hojas tú nunca has conocido
La inquietud, el cansancio y la fiebre
Aquí, donde los hombres tan sólo se lamentan
Y tiemblan de parálisis postreras, tristes canas,
Donde crecen los jóvenes como espectros y mueren,
Donde aún el pensamiento se llena de tristeza
Y de desesperanzas, donde ni la Belleza
Puede
salvaguardar sus luminosos ojos
Por los que el nuevo amor perece sin mañana.

4

¡Lejos! ¡Muy lejos! He de volar hacia ti.
No me conducirán leopardos de Baco
Sino unas invisibles y poéticas alas;
Aunque torpe y confusa se retrase mi mente:
¡Ya estoy contigo! Suave es la noche
Y tal vez en su trono aparezca la luna
Circundada de mágicas estrellas.
Pero aquí no hay luz, salvo la que acompaña
Desde el cielo el soplo de la brisa cruzando
El oscuro verdor y veredas de musgo.

5

No puedo ver qué flores hay a mis pies
Ni el blando incienso suspendido en las ramas,
Pero en la embalsamada oscuridad presiento
Cada uno de los dones con los que la estación
Dota a la hierba, los árboles silvestres, la espesura:
Pastoril eglantina y blanco espino,
Violetas marcesibles recubiertas de hojas
Y el primer nuevo brote de mediados de mayo,
La rosa del almizcle rociada de vino,
Morada rumorosa de moscas en verano.

6

A oscuras escucho. Y en más de una ocasión
He amado el alivio que depara la muerte
Invocándola con ternura en versos meditados
Para que disipara en el aire mi aliento.
Ahora más que nunca morir parece dulce,
Dejar de existir sin pena a medianoche
¡Mientras se te derrama afuera el alma
En semejante éxtasis! Seguiría tu canto
Y te habría escuchado yo en vano:
A tu réquiem conviene un pedazo de tierra.

7

¡No conoces la muerte, Pájaro inmortal!
No te hollará caído generación hambrienta.
La voz que ahora escucho mientras pasa la noche
Fue oída en otros tiempos por reyes y bufones;
Tal vez fuera este mismo canto el que una senda
Encontró en el triste corazón de Ruth, cuando
Enferma de añoranza, se sumía en el llanto
Rodeada de trigos extranjeros,
La misma que otras veces ha encantado mágicas
Ventanas que se abren a peligrosos mares
En prodigiosas tierras ya olvidadas.

8

¡Olvidadas! El mismo tañer de esta palabra
Me devuelve, ya lejos de ti, a mi soledad.
¡Adiós! La Fantasía no consigue engañarnos
Tanto, duende falaz, como dice la fama.
¡Adiós! Tu lastimero himno se desvanece
Al pasar por los prados vecinos, el tranquilo
Arroyo y la colina; ahora es enterrado
En los calveros del cercano valle.
¿He soñado despierto o ha sido una visión?
Ha volado la música. ¿Estoy despierto o duermo?


John Keats (1795, Londres, Inglaterra / 1825, Roma, Italia)

Los poetas de Mascaró / Los Villafañe



Presentación de los libros:
Los poetas de Mascaró 
Ediciones Desde la Gente
 Los Villafañe
Ediciones Colihue
Martes 28 de agosto, Sala Solidaridad [2º S] 19:00 hs.

[Entrada gratuita. Capacidad limitada]

Presenta: Noé Jitrik, Leopoldo Castilla y Juan Carlos Junio (Director del CCC)



     
Los poetas de Mascaró. Ediciones Desde la Gente.
Autores:
 Juano Villafañe, Luis Eduardo Alonso, Leonor García Hernando, Nora Alicia Perusin y Sergio Kisielewsky. "Podemos decir que este libro lo compartimos entre quienes tuvimos que vivir experiencias límites entre lo poético y lo político. Pertenecemos a una generación que fue diezmada por el terrorismo de Estado. Esta situación por cierto no determina una condición de lo literario en cuanto a la legitimación de una obra. Pero la dictadura nos atravesó a todos. El dolor se proyectó más allá de la propia obra, se instaló a pesar de la literatura y se estableció en el centro de los discursos, las imágenes y las palabras." J.V.

Los Villafañe - Poesía Familiar. Ediciones Colihue. Poemas de Javier Villafañe, Elba Fábregas y Juano Villafañe."Tributo de hijo, el vástago, protegido sin duda e inoculado en sus venas el veneno de la poesía, reúne, como si se tratara de una comida dominical o una cena navideña, libros de poemas de los tres, con una intención sin duda no disimulada de crear entre los poemas que los componen un diálogo silencioso que, al mismo tiempo, es un tributo, a una memoria, a una gratitud." Noé Jitrik

Auspicia: Fondo Nacional de las Artes


 
Se realizará una función de Los Poetas de Mascaró con los actores Patricio Contreras, Leonor Manso, Ingrid Pelicori, Walter Quiróz, Elena Tasisto y Claudia Tomás, con textos de Luis Eduardo Alonso, Leonor García Hernando, Sergio Kisielewsky, Nora Alicia Perusin y Juano Villafañe.
Juano Villafañe cumple 60 años y 45 años de actividad artística, literaria y política cultural
Organizan: Departamentos de Artes, Espacio Literario Juan L. Ortiz, Área de Políticas Culturales y Ediciones del CCC

Billy Collins



Taller de poesía en una antigua fábrica de cigarros de Cayo Hueso





Después de nuestra última clase, cuando nos marchamos
igual que en otro tiempo marcharon los torcedores de cigarros
-levantándose por última vez de sus taburetes
mientras el hombre que les leía durante los turnos de trabajo
cerraba el libro sin marcar la página donde se había quedado-
me felicité, digo, por mi moderación.

En ningún instante en aquel edificio blanco y soleado
tracé comparaciones entre hacer cigarros y escribir poesía.
Ni siquiera después de haber contemplado en una vitrina
la cuchilla afilada, el calibrador circular
y la guillotina manual con su regla de medición,
sugerí que el cigarro pudiera servir de modelo al poema.

No se me ocurrió mencionar la producción ejemplar
de los torcedores y cortadores anónimos
(300 cigarros diarios frente a 3 poemas acabados en toda una vida, y eso con suerte)
que transformaban las grandes hojas de tabaco
en cilindros listos para ser sostenidos suavemente en la mano.

Ni una sola vez insinué que enrollando una intuición
hasta convertirla en una forma artesanal y perfecta
podría animar al lector a retirar la banda de vivos colores,
deslizarla entre sus dedos y hacer suyo al poeta
en una repentina nube de humo como si fuera su pareja.
No, he guardado todo esto para mí, hasta este momento.




Otros poemas de Billy Collins,  aquí
De: Horoscopes for the dead (Random House, 2011)
Traducción: Jesús Jiménez Dominguez en jesusjimenezdominguez.blogspot.com.

Imagen: cprw.com

Marina Kohon, poemas inéditos

del Pabellón de las Orquídeas y Wang Xizhi…





día de Purificación
tercer mes lunar
en la tierra del monte Kuaiji
los poetas deshojan orquídeas

-las copas de licor se hacen flotar
en los torrentes
y la poesía estalla en los dulzores-

del pincel del calígrafo
florece la belleza, lo blanco resalta lo negro

cuando el sol pisa el horizonte
sus manos pliegan un barco de papel
que se esfuma
en el arroyo de aguas tinta

el viento lo regresará a casa
-el universo se basta a sí mismo-




del corazón blanco de Hsiung Hung…





Hsiung Hung
tiene el corazón blanco
neblina y nube en sus sueños

los caminos congelados
en verano
todos miden la distancia de su amor

el frío retrata la imagen
como un cristal de hielo
guarda la belleza
-la simetría hexagonal del agua-

se atesora el instante

-la fugacidad
dormita en la nieve-

lo efímero persiste
en la huella

Hsiung Hung
- flor alba-
las palabras perfumadas
vencen el peso del tiempo
pervive el amor
en su pecho polar.




Hsiung Hung Poeta Taiwanesa (1940- ), sobre su poema “Aquí el verano se hiela”





Silencio de nieve
un ardor en las ventanas
que amenaza
quebrar al cielo.



//



Ver descender el otoño
por los reflejos
de un reino de espuma.


De:“Chinataun” (inédito)









Marina Kohon nació en Mar del Plata en 1965. Es profesora de inglés y poeta. Publicó “La Ruta del Marfil”, Editorial Alción y próximamente “Banshee”, una colección de poemas sobre leyendas celtas, Editorial Hemisferio Derecho. Coordina desde hace tres años un Club de Lectura de Literatura Irlandesa. Fue finalista en el concurso de poesía de Ruinas Circulares 2011 y Jurado en el concurso de poesía de María Pilar Escalera Martínez 2012 (España). Ha traducido a varios poetas: W.B. Yeats, Paul Muldoon, Billy Collins, Elizabeth Jennings, y Jaan Kaplinski entre otros. Colabora como traductora con el blog de Jorge Aulicino.Admistra el blog: Ogham, de Arte Celta-Irlandés y traducciones, http://oghamirlanda.blogspot.com.ar/ 

Fuente: Foto de Catalina Boccardo en www.intercuerpos.blogspot.com


John Berryman

Fuente: http://www.everseradio.com/
Canción ideal 14. La vida, amigos, es aburrida...





La vida, amigos, es aburrida. No deberíamos decirlo.
Después de todo, el cielo brilla, el majestuoso mar anhela,
Nosotros mismos brillamos y anhelamos,
además, mi madre me decía cuando niño
(repetidamente) “cada vez que dices estar aburrido
significa que no tienes

Vida interior”. Concluyo que no tengo
vida interior, porque estoy muy aburrido.
La gente me aburre,
la literatura me aburre, especialmente la gran literatura,
Henry me aburre, con sus aprietos & líos
tan desafortunados como los de Aquiles,

que amaba a los demás y el arte valiente, lo cual me aburre.
Y las apacibles colinas, & el gin estorbando
y de alguna forma un perro
ha sido capturado desvaneciéndose
entre las montañas, el mar o el cielo, dejándome
atrás como a un payaso. 


John Berryman (1914, McAlester, Oklahoma / 1972, Minneapolis, Minnesota, Estados Unidos de Norteamérica)
Fuente: Obsturaciones


Dream song 14- Life, friends, is boring...


Life, friends, is boring. We must not say so.
After all, the sky flashes, the great sea yearns,
we ourselves flash and yearn,
and moreover my mother told me as a boy
(repeatingly) "Ever to confess you're bored
means you have no

Inner Resources." I conclude now I have no
inner resources, because I am heavy bored.
Peoples bore me,
literature bores me, especially great literature,
Henry bores me, with his plights & gripes
as bad as Achilles,

who loves people and valiant art, which bores me.
And the tranquil hills, & gin, look like a drag
and somehow a dog
has taken itself & its tail considerably away
into the mountains or sea or sky, leaving
behind: me, wag.


El poeta estadounidense John Berryman, cuyo verdadero nombre era John Smith, nació el 25 de octubre de 1914 en el estado de Oklahoma.
Su vida no fue fácil. Con sólo diez años de edad tuvo que enfrentar el duro trance de haber encontrado muerto a su padre, un banquero de Florida que había decidido suicidarse.
Años más tarde, este estudiante de la Universidad de Columbia que había reemplazado su apellido original por el de su padrastro, se volvió alcohólico y comenzó a desarrollar un perfil depresivo que, poco a poco, le fue alterando la capacidad de hablar en público, de expresarse por vía escrita y, en definitiva, de trabajar de forma normal.
Pese a sus problemas, Berryman no sólo consiguió publicar varios libros (en los cuales se puede apreciar la influencia que escritores como William Shakespeare, Mark Van Doren, Robert Lowell y Michael Butler Yeats ejercieron sobre él), sino que también sumó experiencia como profesor en distintas instituciones universitarias de su país, tales como las universidades de Wayne State, Harvard, Princeton y Minnesota. Además, en 1966, este poeta que contrajo matrimonio en tres oportunidades (primero con Eileen Simpson, luego con Ann Levine y, por último, con Kathleen Donohue) resultó elegido miembro de la Academia de Poetas Americanos.
Sin embargo, de nada sirvió triunfar en el mundo de las letras, llegar a ser considerado como uno de los representantes más destacados de la poesía norteamericana de la segunda mitad del siglo XX ni recibir premios como el que le concedió la Academia Americana, el del Instituto Nacional de las Artes y las Letras y el Pulitzer de Poesía, entre otros: el 7 de enero de 1972, John Berryman decidió seguir el ejemplo de su padre y se quitó la vida arrojándose desde un puente de Minnesota.

De:http://www.poemas-del-alma.com/blog/biografias/biografia-de-john-berryman

Definiciones


vaffanculo
[vaf-fan-cù-lo]
interiez.
volg. Imprecazione usata per esprimere sdegnoso disprezzo, rabbiosa impazienza, profonda irritazione ...
‖ Insulto che esprime violento disprezzo, biasimo incondizionato, richiesta perentoria di non essere più importunato...

vaffanculo
[vaf-fan-cù-lo]esclamazionesi dice nel linguaggio volgare a chi fa arrabbiare, perdere la pazienza.


Imagen:  www.otro-cine.blogspot.com. Alberto Sordi en Il vitellone (1953) de Federico Fellini

Joan Margarit



Los ojos del retrovisor






Los dos nos hemos ido acostumbrando,
Joana, a que esta lentitud,
cuando, al bajar del coche, apoyas las muletas,
despierte a los cláxones y su insulto abstracto.
Me hace feliz tu compañía,
la sonrisa de un cuerpo tan lejano
de lo que siempre se llamó belleza,
la penosa belleza, tan distante.
Yo la he cambiado por la seducción
de la ternura iluminando el hueco
que la razón dejó en tu rostro
Cuando me miro en el retrovisor
veo unos ojos que no reconozco,
pues brilla en ellos el amor dejado
por las miradas, y la luz, la sombra
de todo cuanto he visto,
y la paz que me da tu lentitud,
tan grande es su riqueza
que no parece míos los ojos del espejo.





Enlaces: El poeta ocasional
De: Libro de poesía


Marcelo Díaz

Fuente: Nadina Marquisio



Satélites



Para el ojo del astrónomo
somos pequeñas gotas que caen en la tierra
desde un cielo ladeado en sus extremos.
Y para el ojo de los seres queridos
brillan los paneles de los satélites.
No sé explicarlo: es un candado de luz
ahogando la materia oscura.





Newton y yo




La manzana que cayó durante la siesta de Newton
descansa en mis manos
como un agujero negro hambriento de sentidos.
La muerte de los cometas cabe en su núcleo.
Escribo el poema
con lo que tarda un rayo de luz
en aparecer en el mundo.
Newton sabía que los árboles
trabajan a la inversa de la gravedad,
lo leyó debajo de sus píes:
en cada hombre, comprimida,
hay una descarga universal
del tamaño de un planeta.





De: "Newton y yo", Editorial Nudista, 2011


Marcelo Daniel Díaz nació en 1981. Vive en Río Cuarto, Provincia de Córdoba, Argentina. Es profesor y Licenciado en Letras egresado de la Universidad Nacional de esa ciudad,  colabora con la cátedra "Análisis del discurso". Participó en la antología “Es lo que hay”. Ese mismo año publicó el libro de poemas “La sombrilla de Wittgenstein” y un conjunto de relatos que se llamó “Los límites de Tlön” (Ambos premiados en el concurso provincial de Editorial Cartografías). En 2010 participó de las residencias literarias del Centro de Arte Contemporáneo de Córdoba a cargo de Silvio Mattoni, María Teresa Andruetto y Alejo Carbonell. En 2011 publicó el libro de poemas “Newton y yo” con Editorial Nudista. Y hace unos meses publicó el texto de lingüística “La palabra y la acción: la máquina de enunciación K” con el sello de EDUVIM. Integra el consejo editorial de la revista de estudios literarios Borradores de la Universidad Nacional de Río IV y  ha colaborado con reseñas y textos críticos en No retornable, La guacha  y El lince miope.

Thomas MacGreevy



De Civitate Hominum

                                      Para A.S.F.R.




El cielo de la mañana tiene
un resplandor azul invernal.
La tierra es de un blanco níveo,
con su brillo cándido responde a la luz del sol,
salvo donde los obuses han dejado nuevos hoyos,
manchas negras en la blancura:

una composición a la Matisse.

Las sombras de los pálidos tocones
son un blanco más.

Y hay huesos blancos.

El Lago Zillebeke y Hooge,
gris hielo, brillan de otro modo,

como los zapatos argénteos de la modelo.

La modelo es nuestro mundo,
un mundo de lo más perro.
Puede que no lo sepan quienes viven entre guerras
pero sí quienes nos consumimos entre paces
tanto si morimos como si no.

Hace mucho frío
y, entre mi sensibilidad
y mi impecable uniforme de subalterno,
bien podría ser el proverbial gris que pela,
el accesorio de la nature morte.

¡Morte…!
Es la naturaleza muerta la que vive,
y no la carne viva.

Hay flores asesinas, blancas como vellones,
que se despliegan con primor
y envuelven a su piloto
quien, sobrevolando Gheluvelt,
hace un reconocimiento matinal,
todo él de seda y plata
en lo alto azul.

Oigo el zumbido de un motor
y nubes de humo blando que martillean el aire
al desplegarse las flores blancas como vellones.

No sabría decir con qué flor se ha quedado
pero de pronto se siente un temblor,
aparece un zigzag de trazos sobre lo azul
y él se desliza hasta
adentrarse en lo blanco,
una llama delicada,
una pincelada de naranja en el vestido de
                                                                 [la mañana.

En voz baja, mi sargento dice: «¡Dios santo!
Qué muerte tan horrible».

El santo Dios no responde
aún.




De Civitate Hominum


To A.S.F.R.

The morning sky glitters
Winter blue.
The earth is snow-white,
With the gleam snow-white answers to sunlight,
Save where shell-holes are new,
Black spots in the whiteness –

A Matisse ensemble.

The shadows of whitened tree stumps
Are another white.

And there are white bones.

Zillebeke Lake and Hooge,
Ice gray, gleam differently,

Like the silver shoes of the model.

The model is our world,
Our bitch of a world.
Those who live between wars may not know
But we who die between peaces
Whether we die or not.

It is very cold
And, what with my sensations
And my spick and span subaltern’s uniform,
I might be the famous brass monkey,
The nature morte accessory.

Morte…!
’Tis still life that lives,
Not quick life –

There are fleece-white flowers of death
That unfold themselves prettily
About an airman
Who, high over Gheluvelt,
Is taking a morning look round,
All silk and silver
Up in the blue.

I hear the drone of an engine
And soft pounding puffs in the air
As the fleece-white flowers unfold.

I cannot tell which flower he has accepted
But suddenly there is a tremor,
A zigzag of lines against the blue
And he streams down
Into the white,
A delicate flame,
A stroke of orange in the morning’s dress.

My sergeant says, very low, ‘Holy God!
’Tis a fearful death.’

Holy God makes no reply
Yet.


Thomas MacGreevy (1893, Condado de Kerry / 1967, Dublin, Irlanda)
Enlaces: Ibi Oculus
Traducción: Luis Ingelmo