31 julio 2013

Ana Muela Sopeña

julio 31, 2013


Línea





En la noche la ría
me deja ver la línea de tu piel.

Los labios de los sueños
perciben a la luna
como una rosa híbrida
que desciende hacia el fuego del abismo.

Los púlsares me avisan desde un tren
del pánico de infancia en los suburbios.

En el cuerpo del mundo
soy la caligrafía de los astros.






Ana Muela Sopeña (1961, Bilbao, España)

28 julio 2013

Brian Patten

julio 28, 2013
Fuente: www.vimeo.com


Parte de la fiesta





Él dijo
Quedémonos aquí
Ahora que este lugar está vacío
Y hagamos gentil pornografía el uno con el otro,
Mientras los invitados de la fiesta se marchan
Y el amanecer se desliza
Como un extraño.

No vacilemos
Sobre lo ya sabido
O sobre lo muy frío que este lugar se ha vuelto
Vamos a abrir nuestras mentes
Y dejemos libres
A los locos cocodrilos del amor.

Y así lo hicieron
Entre las madreselvas y las manchas de cerveza
Y más tarde
Él tomó un bus y ella un tren
Y todo lo que hubo entre los dos
Fue lluvia


Brian Patten(1946, Liverpoll, Inglaterra)
Traducción: Jiménez Emán

Enlace: www.lamajadesnuda.com

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27 julio 2013

Tomasz Różycki: Uniendo geografía e imaginarios, por Xavier Farré

julio 27, 2013


Hay poetas que construyen los poemas de una pieza. Es una imagen, una metáfora o un pensamiento los elementos que constituyen la columna vertebral del poema. En los versos hay un desarrollo de la idea, o a veces una serie de variaciones alrededor de un eje común. Un ejemplo de este tipo de construcción poética lo encontraríamos en Wallace Stevens. Hay otros poetas que basan sus creaciones en la asociación de las ideas, no en la idea final. Sus poemas no intentan transmitir un solo concepto o pensamiento, sino que desembocan en una concatenación, una imagen lleva a otra. De esta manera, la imagen resultante no tiene que ser más importante que algunas de las que han aparecido a lo largo de la construcción. Nos puede sorprender más una imagen en un verso determinado. Puede servirnos como ejemplo la poesía del escocés John Burnside. Evidentemente, estas fronteras no son claras, sino tan sólo representan un elemento que nos dice más de la construcción que de la calidad de la poesía. Y todos los poetas, incluyendo a los mencionados, claro está, pueden servirse de una u otra estrategia.

Gerhard Falkner

julio 27, 2013
Verano, eso dicen todos





sólo un verano, o algo así
dicen las voces,
sólo un verano
uno inmenso, o algo así,
que, sea como sea sin llamar
irrumpe, que, sea como sea acontece,
envuelto en polvo u ornado
de flexible temblor
supera en silencio un lento comienzo,
que surge como un cine
en cada región,
y, entonces, alguien como tú, que
por error
con los labios cruzados
y, en silencio, la frente contra
el tallo inclinada,
una nuez tostada
cuenta en el regazo
(pero siempre sólo la misma)

arriba, sin embargo, nadan
fustigadas por los ojos
las islas, para sí, cada una
manos desmezcladas,
que oscilan y se estiran como cañas,
altímetro en lo alto,
sobre la vela de la mano
                     allí nadan
por el frío espiritual
en blanca y negra luz desmembradas
las mitades del verano,
tal madera de proa,
                     entre sí van chocando,
y cuánta desolación,
                     en renovada desolación





Gerhard Falkner (1951, Schwabach, Alemania)
De: ‘Oh, la mesa  y otros poemas’, Pen Press, New York, 2007.
Traducción: Clara Janés



25 julio 2013

Fabián Casas

julio 25, 2013
Hegel







Me pregunto si la desesperación
es igual para todos.
Si Hegel, cuando se sintió morir
se sintió realmente morir
o intuyó una síntesis implacable
más allá de su cuerpo.
De todas formas, se hace difícil
no vivir en el miedo:
conozco gente que desea ser amada
y gasta su tiempo en los flippers.





De: "El salmón", Libros de Tierra Firme, 1996

Enlaces: Fabián CasasPoetas y padres
Imagen: anamariasierra.blogspot.com



21 julio 2013

Dos poetas italianos: Dimitri Fulignati / Paola Loreto

julio 21, 2013

El seno izquierdo de Charlotte Rampling





Arcos góticos en el encanto arbóreo,
más allá del objeto nace un ternero gustosamente
macerado, el reto al que tiende y es el fin
de una acción activa o pasiva, cognoscitiva
o lingüística.
Las casas colgantes sobre el río Onya,
incorpóreas pero visibles, hospedan a la
mujer vitruviana que se dedica a superar
la intimidad y el personalismo.
El gusto salado del jugo lacrimal es una inspiración
contagiosa y multiforme.
El sentido de lo esencial.
Sin trazos de reverberación,
beatíficos y gesticulantes se conducen
hasta la conexión sináptica de la comida.
La torre Eiffel de Messina hace que
los pájaros que migran hacia Borgoratto Alessandrino
pierdan la ruta.
Atentos a los cables eléctricos, 3.000 voltios,
si activan las parabrisas que protegen los cristales.
falta gramatical, verbosità ialina
granos de selenio y venas barrochas.
La prosa rapsoda diserta sobre el vacío,
condensa el significado.
La mejor cura para la melancolía es la fatiga,
manutención de la memoria.


Dimitri Fulignati (1972, Viareggio


Il seno sinistro di Charlotte Rampling





Arcate gotiche nell’incanto arboreo,
oltre l’oggetto nasce un agnello guttusamente
macellato, lo scopo a cui tende è il termine
di un’azione attiva o passiva, conoscitiva o
linguistica.
Le case pendenti sul fiume Onya,
incorporee ma visibili, ospitano la
donna vitruviana dedita al
superamento dell’intimismo e del personalismo.
La salinità del muco lacrimale è ispirazione contagiosa
e multiforme.
Il gusto dell’essenzialità.
Nessuna traccia di riverbero,
beatifici gesticolatori conducono
al collegamento sinaptico prandiale.
La tour Eiffel di Messina fa perdere
la rotta agli uccelli migratori diretti a
Borgoratto Alessandrino.
Attenti ai cavi di attrazione (3000 volta),
si attiveranno le lame d’acqua a
protezione delle vetrate.
Sgrammaticatura e verbosità ialina,
granuli di selenio e venature barocche.
La prosa rapsodiante disserta del vuoto,
condensa il significato.
La miglior cura per la malinconia è la fatica.
Manutenzione della memoria. 


Traducciones: Rebeca Yanke
Textos e imágenes de www.omn-bus.com                                                  
Apego







Tengo nostalgia de lugares húmedos
e insalubres. No porque sean
hermosos, claro (esto lo sabéis
todos) sino porque forman parte
de la vida, de lo que he pasado
y se me ha quedado en las manos.
Un jardín en Martinengo, por ejemplo,
de una casa de labranza enmohecida
y apuntalada con palos. El puente
sobre el Brembo en Ponte San Pietro
para ir a las escuelas de primaria.
La primera vez que crucé
el Neckar había algo mojado
y escondido: me envolvía, pero no era
niebla. Uno se apega también a las cosas
desagradables y desaliñadas
si presagian el sentido que buscamos,
una luz seca y polvorienta..


Paola Loreto (1964, Bergamo)


 Affezione





Ho nostalgia di posti umidi
e malsani. Non perché siano
belli, certo (questo lo sapete
tutti), ma perché fanno parte
della vita, di quello che ho passato
e mi è rimasto tra le mani.
Un giardino a Martinengo, per esempio,
di una casa colonica ammuffita
e puntellata di pali. Il ponte
sul Brembo a Ponte San Pietro
per andare alle scuole elementari.
La prima volta che ho attraversato
il Neckar c’era qualcosa di bagnato
e occulto: mi avvolgeva, ma non era
nebbia. Ci si affeziona anche alle cose
sgradevoli e sgraziate se sono
foriere del senso che cerchiamo,
di una luce asciutta e polverosa.

20 julio 2013

Vassilis Zambaras

julio 20, 2013
Fuente: www.travelergreece.com

Guerra de desgaste





Al volverse
vieron que

lo que los des-
gastaba no era

su in-
constancia,

sus constantes
fricciones,

sino cómo amar,
honrar y acatar

una vida compuesta
de ficciones.


Vassilis Zambaras (1944, Meligalás, Grecia). Residió en EUA.
Traducción del inglés: Mario Domínguez Parra

De: www.jwmulligan.wordpress



War of attrition




Looking back
they saw 

what wore them
down was not

their in-
constancy, 

their constant
frictions, 

but how to love,
honor and obey

a life made up
of fictions.




18 julio 2013

Juan Cristóbal Miranda

julio 18, 2013
Fuente: Facebook
En obra





Yo no sé
si lo que me desvela
es el sonido de la mezcladora de cemento
el murmullo de los obreros
o esta fina capa de cal
recubriéndolo todo.
Desde adentro
no puedo más que observar
cómo avanza la obra
la gran masa de concreto
trepando hacia el sol
una enorme autopista
recostada sobre el jardín de mi casa
cómo un animal dormido
que me espera pacientemente
por si uno de estos días
quiero alejarme.        





Decolaje





Un avión
que se cae de mañana
sobre el pavimento
busca lo mismo
que ni vos ni yo
pudimos encontrar
remontados en el aire
luchando contra la corriente
de un día soleado
sábado limpio y pasajero
el futuro radiante
frente a nosotros
como la nostalgia
de los aeropuertos.
                                                                     




Devotos





Trajimos a la virgen
la sentamos en un banquito
y la peinamos delicadamente
desenrollando cada rizo de porcelana
para que pueda sentir una vez más
su cabellera al viento
una gota de adrenalina sobre la nuca
la exuberancia femenina.

Santa
resucitada del mármol
niña convertida en sierva
ahora un animal oscuro
al calor de nuestras manos
el milagro sofocado
dos ojos secos y hundidos
diminutos espejos de nuestro pecado.
                                               

Juan Cristóbal Miranda (1976, Buenos Aires, Argentina)



16 julio 2013

Margaret Atwood

julio 16, 2013



Poema nocturno





No hay nada de lo que asustarse,
es sólo el viento
cambiando hacia el este, es solamente
tu padre el trueno
tu madre la lluvia.
En este país de agua
con su luna ocre mojada  como un hongo,
sus tocones ahogados y sus pájaros de muchos años
que nadan, donde el musgo crece
por todas las partes de los árboles
y tu sombra no es tu sombra
sino tu reflejo,
tus padres verdaderos desaparecen
cuando la cortina cubre tu puerta.
Nosotros somos los otros,
los sumergidos bajo el lago
quienes permanecemos silenciosamente al lado de tu cama
con nuestras cabezas de oscuridad.
Hemos venido a cubrirte
con lana roja,
con nuestras lágrimas y susurros distantes.
Te meces en los brazos de la lluvia,
el arca glacial de tu sueño,
mientras aguardamos, tu padre
y tu madre de la noche,
con nuestras manos heladas y nuestra luz mortecina,
sabiendo que somos solamente
las sombras vacilantes que proyecta
una vela, en este eco
que oirás veinte años más tarde.




Margaret Atwood (1939, Ottawa, Canadá)
Fuente: Academia Paraninfo

Imagen: www.cnn.com


Night poem


There is nothing to be afraid of,

it is only the wind
changing to the east, it is only
your father the thunder
your mother the rain
In this country of water
with its beige moon damp as a mushroom,
its drowned stumps and long birds
that swim, where the moss grows
on all sides of the trees
and your shadow is not your shadow
but your reflection,
your true parents disappear
when the curtain covers your door.
We are the others,
the ones from under the lake
who stand silently beside your bed
with our heads of darkness.
We have come to cover you
with red wool,
with our tears and distant whipers.
You rock in the rain’s arms
the chilly ark of your sleep,
while we wait, your night
father and mother
with our cold hands and dead flashlight,
knowing we are only
the wavering shadows thrown
by one candle, in this echo
you will hear twenty years later.



14 julio 2013

Gustavo Weisberger

julio 14, 2013

Los hechos





Te doy mi corazón como un papel de calcomanías.
Te doy luz eléctrica una vez que pase la tormenta
por ambos cuerpos perros.
Porque lo cortante se halla al ras de la tierra y tu amor es mi cabeza apoyada en pasto reo.
Te doy una canción de Luis mientras escasea el agua en este mundo.
Te doy un vaso de vino tinto a las siete de la tarde.






Por la calle Alem





Bolsas de basura abiertas durante la noche
que pasó con su largo cabello frío, van apenas tres días
de empezado el invierno
y se nota, así nomás, la fe drogada en lo profundo del iris
de los que me cruzo camino al trabajo
a los cuales saludo con un leve movimiento de cabeza encapuchada
como quién no tiene raíz y no quiere saber mucho de nada
excepto de la irrealidad de lo ya caminado o dejado atrás.





El cuitado






Fue para el cuitado la grosura de trigo subiéndole desde el talón,
el rosal a la izquierda, unas cuantas uñas de Yahvé incrustadas en el pecho
metros de cuero agrio para cubrir la pateada bandera argentina
y en ese mismo lustro de vida, cruzarse de piernas de modo ordinario
a quién no se le da un mínimo de bola
y se le palmea la espalda y se le marca la ruta, allá, le dicen
aquél camino de parásito y chatarra.


Gustavo Weisberger (1966, Buenos Aires, Argentina)
De: "Coz"




13 julio 2013

Marilyn Contardi

julio 13, 2013













Poema sin nombre





Teníamos
un cuerpo flaco
de músculos escuetos
como una lagartija
o un gato

La piel,
con los olores
del aire,

todos los olores.

Había olores...

de lluvias,
de paraísos,
de alientos de vacas,

de cortezas,-con rasguños y todo-
perfumes
de brevas,
de ciruelas,
mandarinas
y naranjas
duraznos
y pisingallos

efluvios de
biznagas,
de biznagas secas
en los galpones,
de carbón y leña,
de tablones de madera,
de aserrín,
de suciedad de ratas
de gatos
y gallinas

había olor
a  estiércol
a caballos
a bolsas
de maíz
de trigo

a campos
de girasol

a cuero seco,
a nafta,

a jazmín
agua de aljibe
a pared húmeda
con su teatro
de sombras

a parras
parvas
panales
cera
miel,

a chiquero
latón
pis de caballo
a hierro

laurel, salvia
limón y menta
a azucenas

a calle mojada
y mariposas
estrujadas
bajo los golpes
de ramas
de paraíso

a rieles
y durmientes,
a trenes
cargados
de distancias,
la inmensidad
sin límites
del mundo,
donde relumbran
soles, dagas,
marfil, palmeras
cuerpos lustrosos
y oscuros,
sedas,
de las playas
de Malasia,
de Singapur,
verde rumor
de té de las
colinas de Ceylán
calles ruidosas
de Detroit
suburbios
de Marsella,
muelles
de Génova,
y de Londres

Sin embargo...

adentro
llevábamos
algo confuso,
inexplicable

que no era todavía, sospecha. No.
Ni siquiera
estupor.
No.
Pero…

algo minúsculo,
inhallable
que a veces hasta
inquietaba un sueño…

un punto
una falla
un quiebre

por donde se filtraba,
como el polvo fino
en la casa abandonada,
inexorable, ciego,

el oscuro reverso de los años.





Marilyn Contardi (1936, Zenón Pereyra, Provincia de Santa Fe, Argentina)

Enlace: Festival Internacional de Poesía de Rosario

09 julio 2013

Tomasz Różycki

julio 09, 2013


Segundo hipnótico





Si es por amor, nos será perdonado,
quedarán atrás camas deshechas y empezadas
ciudades, cortinas no corridas y apenas tocadas,
cosas, unos cacharros sucios. Sí es por amor,
no quedará tras nosotros el vacío, existe cierta nativa
incoherencia gramatical, el vacío no puede instalarse
en lugares trazados por nuestros cuerpos, saldrán
sin embargo de ellos niños, países y todo tipo de colores.
Si es por amor, nos apoyaran animales,
perros abandonados. Nos perdonarán esa inercia
y esa mirada perdida en sí misma. Permaneceremos estirados
y nos pisarán días y corrientes del aire. Construirán sobre nosotros
una ciudad y electrones libres se enjambrarán encima de ella gruñendo
sueños, sueños serán nuestros, para siempre.




Tomasz Różycki(1970, Opole, Polonia)
Enlace: libro_génica

06 julio 2013

Eduardo Espósito

julio 06, 2013
Fuente:herederosdelkaos.blogspot.com
Plumajes



                                  El poeta es el hombre que se
                                       niega a utilizar el lenguaje
                                                              J. P. Sartre




La vida no debería ser más
que esta cosa que respira y sangra
Los dedos bien abiertos
ante las notas de un teclado inexplorado
No es porque te negás a regresar del cementerio
que se me ocurre este dislate
ni porque tu fantasma de algodón de azúcar
acusa los calores del desván
La tarde como un daguerrotipo victoriano
pesando en mi cabeza
La vida tampoco debería ser mas que esto
Sin embargo un poeta desangelado
se asemeja mucho a un hombre
Hay un otoño de alas mustias
parece que pelaran pollos en el cielo
Y esta cosa que respira y sangra
aunque bien mal en escribir insiste





Eduardo Espósito (1956, Provincia de Buenos Aires, Argentina)


04 julio 2013

Robert Bringhurst

julio 04, 2013
Fuente: revistaminerva.com
http://www.kriller71ediciones.com/inicio/






















Parábola de los tejos





Amor, en esta cama llena de caballos
y peces, pájaros carnívoros
nos llevan hacia océanos y
montañas. Mi amor,
en esta cama llena de caballos y peces,
pájaros carnívoros gritan
sus nombres y repiten sus historias
aunque nadie pueda oírlos.

Y dicen que estamos cayendo como águilas
pescadoras, que estamos trepando
como salmones contra la corriente, lejos del mar,
que estamos trepando como caballos
hacia lo alto de las montañas llenas de sonidos
de pájaros carnívoros. Dicen
que somos pájaros carnívoros, trepando
más allá de las montañas, trepando en el aire.

Dicen que cuando lleguemos allí
en los espejos salinos de tus ojos
sólo veré pájaros, y tú
en los muros de mis ojos, sólo peces.
Dicen que en esta cama llena de peces
y pájaros, todos los hombres a los que has conocido
cabalgarán hacia tus ojos y caerán
de sus caballos, ahogándose en cenizas y en la luz del sol,

que las águilas se zambullirán y el salmón trepará
desde el mar y los tejos nos prestarán sus voces,
aunque nada de lo que diremos entonces
podrá atravesar tales distancias.


Robert Bringhurst (1946, Los Ángeles, Estados Unidos de Norteamérica)
De: "La belleza de las armas", Kriller71 Ediciones (En preparación)



02 julio 2013

Ted Hughes

julio 02, 2013
Fuente: www.everseradio.com

Rojo





El rojo era tu color.
Y si no había rojo, entonces blanco. Pero
Tú siempre te rodeabas de rojo.
Rojo sangre. ¿Era eso: sangre?
¿Rojo ocre, para acalorar a los muertos?
Hematites para inmortalizar
Las preciosas reliquias, los preciados huesos de la familia.

Cuando por fin te saliste con la tuya,
Nuestro cuarto fue rojo. Una sala de juicio.
Un joyero cerrado. La alfombra de sangre
Decorada con manchas solares, coágulos.
Las cortinas de pana –sangre rubí,
Cataratas de pura sangre resplandeciente, cayendo a plomo desde el techo.
También los cojines. Y también
El asiento pegado a la ventana, de un carmín crudo.
Una celda palpitante. Un altar azteca –un templo.

Tan sólo las estanterías se libraron, acogiéndose al blanco.

Y afuera, tras la ventana,
Amapolas finas, frágiles y arrugadas
Como la piel en carne viva,
Salvias, de las que tu padre sacó tu nombre,
Como la sangre manando de un tajo,
Y rosas, las últimas gotas del corazón,
Catastróficas, arteriales, condenadas.

Tu amplia, larga falda de terciopelo, una venda de sangre,
Un profuso río de borgoña.
Tus labios bañados de oscuro carmesí.
Tú te regocijabas en el rojo,
Pero a mí me resultaba crudo –como los bordes crepitantes
De una herida cicatrizando bajo una gasa. Yo podía tocar
La vena abierta en ella, su brillo encostrado.


Todo cuanto pintabas, pintabas de blanco
Lo salpicabas luego de rosas, lo derrotabas,
Reclinada sobre ello, pingando rosas,
Llorando rosas y más rosas,
Y a veces, entre ellas, un pequeño pájaro azul.


El azul te sentaba mejor. El azul te daba alas.
Las sedas azules del martín pescador de San Francisco
Envolvieron tu preñez
Con caricias de crisol.
El azul era tu espíritu benéfico –no un demonio
Electrificado, sino un guardián solícito.

En el pozo del rojo
Te escondiste de la blancura ósea de la clínica.
Pero la joya que perdiste era azul.


Ted Hughes (Edward James Hughes, 1930, Mitholmroyd, 1998, Devon, Inglaterra)

Enlaces: Figuras en la niebla