James Tate


Curioso





Gabriela estaba recostada desnuda, panza arriba,
sobre la alfombra del living,
cuando un avión de juguete
antiguo, bajó zumbando desde el cielo,
aterrizó apenas cruzando sus senos
y carreteó hasta el límite con su pubis.
Yo estaba pintando una pared
y bajé el cepillo inmediatamente.
Ella sonreía.
“Fue un aterrizaje increíble”, le dije.
“Perfecto”, acotó.
Ella notó mi excitación y me avergoncé.
“solamente para vos”, dijo,
“voy a hacerlo de nuevo”.





De algún modo sin conciencia de su origen celestial





El sol brillaba a través de la lluvia
creando de este modo el efecto de un segundo advenimiento
no de Cristo, sino de una bestia siniestra de un solo ojo,
incorpórea, excepto por el ojo
lagañoso y triste.
Un relámpago casi me mata de un susto.
Yo estaba sentado en mi silla, dejando
crecer mi  barba. Mi cerebro se encendía como
tablero de flipper y yo rezaba pidiendo orden.
Yolanda me preguntó si quería un sándwich.
“Un sándwich es quizás nuestra única esperanza,
nuestra mejor esperanza,
nuestra última posibilidad de sobrevivir a esta gran explosión.
Sos una santa
y una genia, Yolanda”, le dije.
“Hacételo vos”, me respondió.




La obra de James Tate, el eterno enfant terrible de la poesía norteamericana, exhibe una evolución permanente, que mantiene sin embargo algunos elementos constantes: la exploración de las posibilidades lógicas de las situaciones, plena de giros sorprendentes que dejan al lector pedaleando en el vacío; un rico imaginario surrealista; y una narrativa polifónica en la que se superponen voces ingenuas, tiernas, sarcásticas, y filosóficas.(...).
James Tate nació en Kansas City, Missouri, en 1943. Es autor de trece libros de poesía, incluyendo Selected Poems, que ganó los premios Pulitzer y William Carlos Williams; yWorshipful Company of Fletchers, que recibió el National Book Award, una de las distinciones mas prestigiosas de Estados Unidos. Ha cosechado además muchos otros galardones; entre ellos, se destaca el premio Wallace Stevens de la Academia de Poetas Estadounidenses que recibiera en 1995. Actualmente, Tate es profesor de literatura en la Universidad de Massachussets en Amherst. Su obra no ha sido traducida aún al español.

Imagen: Ganadores del Premio Pulitzer James Tate y Yusef Komunyakaa, en
http://www.kwls.org/category/littoral/

Eduardo Mileo

Caída de un bretel a mediodía
       
                                                                           A Gabriela Franco


Amanece bajo un cielo de sombra.
Los pájaros saludan a la luz.
En los ojos inquietos
las nubes pasan
como carrozas de agua.


Tras la ventana duermen
ignorantes del día.
Amparados
en la horqueta del abrazo.


Cae su bretel
como la noche.
Su hombro de luna
embriagado de azul.


Pero, ¿cómo?
Si es mediodía y suspiran
sus párpados de humo.


Con los ojos cerrados
busca la puerta.
Hay una leve
imitación del aliento.


Ningún detalle más,
nada que pedir:
que llovizne sobre el vidrio,
que el agua cante
su tango ciego.




Eduardo Mileo (1953, Buenos Aires, Argentina)

Fuente: www.bloglaprida.blogspot.com
Imagen: www.edicionesendanza.com.ar


Sharon Olds












Poema al padre





De pronto te imaginé
de niño en aquella casa, habitaciones oscuras
y cálida chimenea con el hombre enfrente
callado. Te movías a través del grávido aire
con tu corpórea belleza, un chico de siete años,
indefenso, avispado, hubo cosas que el hombre
hizo cerca de ti, era tu padre,
el molde con el que fuiste creado. Abajo en el
sótano, los barriles de dulces manzanas,
cogidas del árbol en su momento álgido, se pudrieron
y descompusieron y por delante de la puerta del
sótano el arroyo corría y corría, y algo
no te fue dado, o algo te fue
robado, algo con lo que naciste, y hoy
incluso a tus 30 y 40 años te llevas
la oleosa medicina a tus labios
cada noche, ponzoña para ayudarte
a caer inconsciente. Siempre pensé que
la clave fue lo que nos hiciste
de adulto pero luego recordé a aquel niño
siendo moldeado frente al fuego, los
diminutos huesos de su alma
retorcidos y fracturados, los pequeños
tendones sujetando el corazón
partidos en dos. Y lo que ellos te hicieron
tú no me lo hiciste. Cuando ahora te amo,
me gusta pensar que estoy dando mi amor
directamente a ese chico de la habitación tórrida
como si ese amor pudiese alcanzarlo a tiempo.


Enlaces: El poeta ocasional


Imagen: www.guardian.co.uk




Noni Benegas


Animales sagrados





Cuando vi las naturalezas muertas de Morandi
intuí que esos volúmenes con sus intersticios,
componen algo así como grupos de familia.
Grupos grises, rosados, de lazos tenues o férreos,
indestructibles siempre.
Vi, también, que el orden entre sí de los frascos esbeltos
o panzudos, cuyo borde superior recuerda
el horizonte entrecortado por cabezas altas y bajas
en las fotos de familia, desdibuja las identidades
en cada uno de los cuadros.
Y esa ambigüedad los hace vivir.


Noni Benegas (1947, Buenos Aires. Reside en Madrid) 

Imagen: www.eldorado.org.es



Jana Putrle Srdić


Desapariciones




A los seis meses de tu muerte
llamé a tu casa,
nadie atendió el teléfono y
de repente en el contestador
me sorprendió tu voz.

Como si los cactus de la repisa
rodearan mi cama por la mañana.

Como si contestaras desde un cubo
rosado de gelatina.

Tu voz
es para mí conocida y extraña a la vez,
inusualmente resuelta como la voz
de un hombre de treinta años que nunca
está en casa y necesita un contestador,

porque acaba de volver de handball
y tiene prisa para llegar a las prácticas de tiro.
Como todos los tiradores, sabe que en el camino
hacia el campo de tiro debe fijar la mirada
a través de la ventana del autobús, siempre en el mismo punto,
en la luna del cielo del atardecer,

para que después, ante el blanco,
el corazón le empiece a latir en círculos blancos
hasta unirlos con su pulso en un punto,
y apretar entonces el gatillo.

Una voz
conocida de un hombre de treinta años en luna
de miel rumbo a Venecia con una cinta de Glenn Miller
en el coche. Un sombrero femenino con alas grandes.
Unos pantalones livianos de verano – al estilo de Gatsby –
que se deslizan por las rodillas al saltar
dos escalones a la vez en los puentes.
Canales que apestan, paredes húmedas,
palomas, le dice a ella, palomas por todas partes,
y ligeramente prende a la vez con su encendedor
sonrisas en los negativos.

Paso al lado de este alto hombre delgado
con una camisa clara de verano que no me reconoce
porque aún no existo.

Pienso: cuando grabemos encima de la cinta
del contestador y tu voz en mi cabeza
se haga borrosa, también yo voy a volverme
un poco más transparente.





Jana Putrle Srdić (1975, Liubliana, Eslovenia)

Fuente: www.poesiademujeres.com
Imagen: www.siol.net




Retrato de una mujer

Retrato de una mujer, de Leonardo Da Vinci

Fuente: www.backtoclassics.com

Giuseppe Ungaretti

A mi madre, Concepción C Schiccitano de Donangelo (19/11/1914 - 19/06/1987)

                                          
La madre





Y cuando el corazón de un último latido
haya hecho caer el muro de sombra,
para conducirme, madre, hasta el Señor,
como una vez me darás la mano.

De rodillas, decidida,
serás una estatua delante del Eterno,
como ya te veía
cuando estabas todavía en la vida.

Alzarás temblorosa los viejos brazos,
como cuando expiraste
diciendo: Dios mío, heme aquí.

Y sólo cuando me haya perdonado
te entrarán deseos de mirarme.

Recordarás haberme esperado tanto
y tendrás en los ojos un rápido suspiro.


Versión de Jesús López Pacheco





Santiago Montobbio



Detrás del cristal





Pero se ve, pero se mira e, incluso,
aunque sólo sea sombra, se respira.
Lo sé al compás del silencio y con madre lluvia.
Lo sé y lo sé dormido. Detrás del cristal, de nuevo alcohol
los astillados ojos y siendo otro en un bar gris
o absurdo: ahora es otro nombre de nunca,
ahora te lo regalo, ahora es mentira,
acaso para mí ya no tú sino nadie abraza
y aunque ceniza es cada amor, cada palabra,
aún se ve o se mira, se ve, mira, se mira
y acaso mañana descubra similares castigos
en la infamia de una vida
que incansablemente
me atardece.






Santiago Montobbio (1966, Barcelona, España)
Fuente: www,poemas-del-alma,com

Imagen: www.caratula.net




Frank O'Hara

Poesía




El único modo de estar en silencio
es ser rápido, así que te asusto
con torpeza, o te sorprendo
con una puñalada. Una mantis
religiosa conoce el tiempo más
íntimamente que yo y es
más informal. Los grillos usan
el tiempo como acompañamiento
de su inocente tic. Una cebra
corre en sentido antihorario.
Deseo todo esto.
Intensificarte con mi rapidez
y encanto como si
tuvieras lógica y comprobación,
pero aun así estar en silencio como si
estuviera habituado a ti; como si
nunca fueras a dejarme
y fueses el inexorable
producto de mi propio tiempo.





Frank O'Hara (1926, Baltimore / 1966, Long Island, Estados Unidos de Norteamérica)

Imagen: www.goodreads.com



Miyó Vestrini



Zanahoria rallada







El primer suicidio es único.
Siempre te preguntan si fue un accidente
o un firme propósito de morir.
Te pasan un tubo por la nariz,
con fuerza,
para que duela
y aprendas a no perturbar al prójimo.
Cuando comienzas a explicar que
la-muerte-en-realidad-te parecía-la-única-salida
o que lo haces
para-joder-a-tu-marido-y-a-tu-familia,
ya te han dado la espalda
y están mirando el tubo transparente
por el que desfila tu última cena.
Apuestan si son fideos o arroz chino.
El médico de guardia se muestra intransigente:
es zanahoria rallada.
Asco, dice la enfermera bembona
Me despacharon furiosos,
porque ninguno ganó la apuesta.
El suero bajó aprisa
y en diez minutos,
ya estaba de vuelta a casa.
No hubo espacio donde llorar,
ni tiempo para sentir frío y temor.
La gente no se ocupa de la muerte por exceso de amor.
Cosas de niños,
dicen,
como si los niños se suicidaran a diario.
Busqué a Hammett en la página precisa:
nunca diré una palabra sobre tu vida
en ningún libro,
si puedo evitarlo.





Miyó Vestrini (1938, Francia / 1991, Venezuela)
Fuente: www.trazodelamemoria.wordpress.com

Imagen: www.letralia.com

Franco Boczkowski

Hoy también





Como hombres de razón que somos,
nos mantiene vivos
un montón de asuntos pendientes,
según hoy mismo he comprobado cuando,
luego de ordenar, con paciencia
pero sin tranquilidad, mis papeles,
haciendo que el tiempo me pase
en lugar de dejarlo pasar,
renunciando a cualquier expectativa de abandono
o permanencia contemplativa,
y entregándome, para mi mayor seguridad,
a la razón del tiempo y al ordenado deber
de cumplir con los días,
en éste de hoy,
he dejado mi casa tranquila
(cotidiano, nuevamente, imperativo de la razón)
para salir a buscar,
casi sin razones, salvo
la de agregar algunos asuntos
nuevos a los ya pendientes,
y volver a comprobar que no hay ninguna,
salir a buscar, entonces,
la necesaria porción de bienes
y servicios previos
a la felicidad.


Franco Boczkowski (1983, Presidencia Roque Sáenz Peña, Provincia del Chaco, Argentina)

Fuente: muchachodeloshelados.blogspot.com
Imagen: malonmalon.blogspot.com




Mario Trejo

Pánico en Valparaíso





Para los invencibles corazones
agua de invierno acero de verano
para las invencibles convulsiones
del amor en la boca del alba

Para los deslumbrados por las bellas palabras
y las grandes mentiras
nosotros
los que erramos en la primera oportunidad
y ardimos en los verdadero y en lo falso
congregados bajo una lluvia sagrada
los ojos obstruidos por la melancolía
y a veces por el sol de otra patria

Para nosotros el cielo transcurre de un día a otro
arrastra un hotel llamado Septiembre
multitudes perdidas en los pasos del lobo
incendios entrevistos desde lo alto de la ciudad
muertes
secretos
y otras manos solícitas

En vano nuestro amor gestionaba un acuerdo
de noche junto al mar de voz sin atenuantes
juntos como cobarde o reyes ateridos de locura
gastando el tiempo
descubriendo el margen de la ley
dándole a nadie el espectáculo de nuestro amor

Así luchamos y así caeremos
exhaustos como las medusas del anochecer
mientras los jóvenes invictos celebran el alcohol
y conmueven la carne
elegantes mujeres de una edad que tuviste
ricas y jóvenes vencedoras y alegres rivales

Ellos acaban de ganar el torneo que nosotros perdimos
y hablan a los gritos y es verano
y pronuncian Paris
y recuerdan la noche de Los Angeles


Ahora nuestras manos están colmadas por la fiebre
y los kilómetros rendidos a nuestro paso
están otra vez lejos y tal vez para siempre
como las leyes que gobernaron nuestra vida
ese desorden secreto para el que fuimos hechos
como fueron hechos nuestros nombres
en boca de todos y en los ojos de nadie

Bajo las águilas inmensas que devoran mi boca
reclamo tu presencia
tu mirada inmediata
tu cuerpo silencioso construido para residencia de mis dioses


Mario Trejo (1926 / 2012, Buenos Aires, Argentina)

Imagen: es.wikipedia.org




Zvonimir Balog

Hago





Pongo orden a mi cabeza,
limpio el polvo, quito las telarañas,
ubico cada cosa en su lugar,
hay tantas y todas las habitaciones están llenas,
chillan las tablas bajo el peso de los objetos,
rechinan los peces misteriosos en pesados armarios
escondidos de la luz y las miradas,
pongo cada cosa en su lugar,
de vez en cuando encuentro
difícilmente
un sitio para cualquier cosa,
encuentro difícil cualquier cosa para un sitio,
pongo orden en mi cabeza llevando las gavetas
hasta una repisa que no se desajuste y los cajones vuelen
y todo se venga abajo y se confunda febrilmente
se entrelace y rompa.
Entonces, por un momento, espero hasta que se calme el polvo
para ver dónde está. ¿Qué?


Zvonimir Balog (1932, Sveti Petar Čvrstec, Croacia)

Fuente: www.arquitrave.com
Imagen: www.vecernjir.hr





Hernán Schillagi




Lengua suelta





como una arcilla que cubre el recuerdo
para que la forma sea la esperada y no
la real así tocan tus manos un golpe
feroz que cicatriza para afuera y quiere
ser una disculpa del futuro
y del descuido

como una pastilla debajo de la lengua
para que el efecto llegue al torrente sanguíneo
con la velocidad de la luz así entra tu palabra
en mi cuerpo un rayo que avisa y hiere
al mismo tiempo en el mismo lugar
en el mismo silencio
y lo libera


Hernán Schillagi (1976, San Martin, Provincia de Mendoza, Argentina)

Fuente: www.humbral.blogspot.com
Imagen: www.mdzol.com




Edgardo Dobry


¿Escarlatina no es lechuga? 





Algo debe querer decir o
tiene que querer decir que escarlatina
no signifique una lechuga de cárdenas aspas,
de puntas violas y por eso todo
el mundo anda enojado. El papa está enojado
-y además el papamóvil no le arranca-, el
secretario genral de la ONU está enojado -dicen
los noticieros que su enfado surcoreano
es para nosotros opaco.
Oye, ponte las Converse, cállate, sal
a dar un paseo, una vuelta en avión,
mídele el aceite primero, pésate en la báscula
de los camiones, sintoniza el PIN en el router,
aprende a usar por tu parte la juguera que
-quién sabe cómo-
te quedó en la repartija del último divorcio.
Puedes ponerles las manzanas sin pelar, dice
el manual -aunque lo diga en surcoreano.
Por muy poco vas a quedar con tu hijo bien,
sabes que adora el zumo de manzana y zanahoria,
te dejará que le expliques qué significa hemeroteca,
cómo había que ir ahí para redactar un obituario
("papi, ¿pero qué es hemeroteca, obituario?
Vives un mundo tan antiguo"),
qué clase de lechuga debiera ser la escarlatina.





Edgardo Dobry (1962, Rosario, Provincia de Santa Fe, Argentina)
Fuente:www.laestafetadelviento.es

Imagen: www.pagina12.com




Eduardo Lizalde






















11. Pobre Desdémona


                 Oh, si las flores duermen, que dulcísimo sueño 
                      Bécquer (naturalmente)


La espalda de esta luz
son esos sueños tuyos, amada,
que duelen al soñarse
y que hacen florecer las prímulas
y azahares en tus flancos.

Y caen del lecho moras
de grueso jugo, cuando sueñas;
y zarzarrosas crecen
bajo el cojín de pluma;
y tiernos gansos pican,
bajo el tálamo, hierbas prodigiosas
del sueño enternecido.

Despiertas luego: me miras,
descubres en mis ojos la muerte;
ves en mi mano flores
arrancadas al sueño que soñabas
y se deshacen lentas,
como el mundo del sueño
que pasa a la vigilia,
como el flotante polen del jardín distraído
hacia los muladares.

Los pelos de la burra
en esta mano
que ha de cortar tu vida.

Vuelve a dormir, te digo,
en un dormir sin sueño
y sin campánulas.

Las flores se diluyen plenamente;
vuelven a ser remate de las telas.
Los gansos vuelan torpes hacia el azul del techo.

Las moras son tranquilas manchas
de sangre remolida
que el tigre deja ahora
al balancear su hocico.
Y ya no existe el sueño.


Eduardo Lizalde (1929, Ciudad de México, México)

Fuente: www.laotrarevista.com
Imagen: www.letralia.com




Carlos Vicente Castro



Todo y nada





Habría que decidirlo más que decirlo,
decir, decir, obse­sion­ado estás con ese decir,
Dile­tante. No quiero aparentar que caes
y des­de­cirme. Pero caes. Bien, a veces,
y no es por dárte­las de trovador, de esos de man­te­les verdes
en pre­senta­ciones de autodidactas.
Hemos avan­zado cual si se nece­si­tara para hacerlo
nada más. Nada más que nada. Ni crees en el sentido,
y eso es decir mucho, un decir. Por si fuera poco,
por si la nada fuera poco, Dile­tante. Sísifo está azorado
con tus gestos de buena vol­un­tad en el canal de la TV
que siem­pre evita, y que hoy de pronto se le puso enfrente
como una baila­r­ina exótica, expósita.
No ame­drentas, no sirves un exce­lente café
y no gus­tas de semi­l­las de café doradas y cubiertas
de choco­late. Es decir, es un decir, vales
sor­bete. ¿Madre? Eso ni se men­ciona. Y no sor­bas, no es momento. No es
una invitación a tu baile de más­caras en un yate de lujo
como el de un Pres­i­dente habituado
al shop­ping en heladeras. Y esto, todo, la nada,
para decir poca cosa.




Carlos V. Castro (1975, Guadalajara, México)

Fuente: revistacritica.com/
Imagen: Revista Crítica

Vítĕzslav Nezval

El transeúnte en Praga





Un día de abril de 1920 llegué por primera vez a Praga
En la estación triste como la ceniza se hacía ovillo un grupo de infelices
Eran los refugiados
Vi también un mundo que nunca entenderé
El mediodía ululaba era el atardecer el edificio de la estación se extendía hasta los suburbios

Aún sigues sin entender por qué te encerraron en el sanatorio
Donde se respira el olor de la col y de la estación maloliente
El aroma de mi maleta me hace llorar
Tiemblo como una pianola en la altura
El patio cuelga como una nube maligna encima de la ventana a la
que nunca me asomaré
En todas partes te sientes como extranjero
Como si alguien se burlara de mí súbitamente ante mis ojos aparece Hradčany
Los cierro era fatamorgana
Era una pedazo de recuerdo caen las lágrimas estamos en Praga
Intento dormir en vano en un cuarto donde alguien se va a disparar
Así caminaba días y noches enteras
Inexplicablemente triste
Todo es tan ajeno no te atreves a recordar
Hasta que un día
Encuentras un recuerdo
Es un amigo
Me lleva consigo bajo su paraguas
Estamos sentados en un cuarto se oye un piano por fin podré amarte
Praga

Estáis sentados en el malecón
Pasó medianoche
Regresamos de una celda terrible
Fue bella con una mujer desnuda en un sofá de piel
Debajo del agua cuelgan las luces
Como si alguien cerrara un paraguas
A diario voy a observar las de los parasoles asomado desde el Puente de las Legiones

Ha sido difícil como el amor a una mujer de la cual huyes
Y cuántas veces cambiaste de departamento durante todo esto
Antes de que te dejaras llevar por sus ojos verdes
Ahora con sus huellas se transforma el malecón en una terraza
llena de faroles
Donde mueren las palomillas en las vitrinas de las cafeterías
Cuántas veces te mudaste
Antes de que te encantara el vendedor de helados y la calle Salvátorská

Así aprendí a amar a Praga
Así oí cantar a un pájaro debajo de la cornisa art noveau de una plaza vieja y descuidada
Así se te pasó tu inconsolable tristeza
Así encontraste en la morbosa periferia gris a la Cenicienta
Así te transformaste en el transeúnte de Praga
Así aprendí dentro de ti a organizar los encuentros con aventura y amor
Praga de nuestros sueños

Cae la noche el trabajo quedó en silencio la ciudad baila
Para tus ojos se abrieron miles de abanicos
Tu coche negro sale de casas blancas
Darás vueltas como un precioso tiovivo
La flor de magnolia se abre son las faldas
Son las faldas son los sombreros
Son sus ojos son sus labios
Incluso a mitad del día lluvioso es brillante
Pierde las rosas yo las recojo
Pierde las rosas en cualquier lugar incluso en la vecindad de espantosos lavaderos
Mi ansia me lleva por Praga que me parece prodigiosa como
una fuente encima del cementerio
Como una libélula encima de una mujer dormida como ojos en el lago
Como incendio en una joyería como pavo real en un mirador
Como arcoíris encima de la ventana donde alguien toca un piano
Como peine del cual salen chispas hacia el ramo de geranios
Como un paraguas quemado por un meteoro
Como una fuente con la cual me saludas cuando estoy triste
Como el barco del capitán Korkorán que chocó con la montaña
de imán.


Vítĕzslav Nezval (1900, Biskupovice / 1958, Praga, República Checa)

Fuente: www.periodicodepoesia.unam.mx

Imagen: www.volny.cs