29 mayo 2016

Francesca Serragnoli

mayo 29, 2016


Cierras mal la puerta
entra la luz, voces
y mientras espío, llueve.

Entra para mí en el labio
como hacen los peces
silenciosos lentamente
soy puente de campo
avanzo entre las gotas
río, resbalo.

Tus brazos
son una gruta
donde reposo.

Tengo miedo de que el agua se lleve
la luz que se desplaza mirándote.





Francesca Serragnoli (1972, Bolonia, Italia)
Traducciòn: María Cecilia Micetich

Imagen: www.internopoesia.com


Chiudi male la porta
entrano luce, voci
e mentre spio, piove.

Entra per me nel labbro
come fanno i pesci
silenziosi adagio
sono ponte di campagna
avanzo fra le gocce
rido, scivolo.

Le tue braccia
sono una grotta
dove riposo.

Ho paura che l’acqua porti via
la luce che transita guardandoti.

28 mayo 2016

El poeta ocasional, blog de poetas contemporáneos

mayo 28, 2016

Más de 700 poetas, entrevistas, vínculos a importantes blogs de poesía.

Gabriel Chávez Casazola

mayo 28, 2016


De su estancia





De su estancia en vaya a saberse cuáles ciudades de la confusión
conservaba,
apenas a salvo de la humedad y el calor propio a esa hacienda
estacada en el centro del verano,
unas cuantas revistas que en el cuarto de baño daban cuenta
de un pasado mejor, de unos años
de bullente actividad intelectual,
de grupos activistas, de talleres de cuento, de seminarios
lacanianos,
de círculos de discusión de la Escuela de Frankfurt
y otros misterios reservados para los iniciados en
el buen sexo y los porros de aquella época y de aquellas ciudades de la
confusión
en las que esa mujer altiva y lúcida aprendió a preparar un par
de buenos platos
             —por ejemplo, pollo al mole—
que hoy junto a las revistas son todo el patrimonio que perdura
de aquellos años dorados, esplendentes,
en que todos querían cambiar el mundo a fuerza
de bullente actividad intelectual y porros y Gramsci y hasta de Louis Althusser,
hasta que Louis Althusser estranguló a su mujer e ingresó al manicomio
y murió babeando su impotencia y su ira en un camino
lodoso, del color del mole del pollo al mole,
botando sangre como rojos un cuadro de Frida Kahlo,
ese lugar común ahora, por entonces aún un descubrimiento
en una de las tapas de aquellas revistas estacadas
en medio del baño de aquella hacienda,
estacada a su vez
en el centro de esa mujer altiva y lúcida, tan digna
en su derrota
como la golondrina de Wilde cuando decía
despreciar el verano.





Mobilis in mobile





Fatigado del ligero resplandor de las piscinas
en copas colmadas de zumos de estación;
del profundo esplendor de los lagos de la noche en los ojos de mujeres
interesantes y
lo suficientemente locas;
del vaivén de los ríos salvajes a bordo de maravillosos barcos
ebrios;
del arrullo del mar en monstruosos cruceros blancos cuyos salones derrochan
lámparas y cristales
que vistos de improviso en la madrugada nos musitan
cuán vanos son nuestros reflejos y la realidad, así llamada,
con la que fingíamos bailar un inacabable minuet;
he venido a dar con mis huesos a esta isla
—pequeña porción de cordura en medio del trópico delirante—
y desde ella pongo en duda todo lo conocido hasta ahora,
Náufrago como sigo siendo
y a la vez
Señor de estos reinos que a nadie más pertenecen
que a este conquistador y a las aguas que un verano
se llevarán la isla y mis huesos
hasta un río salvaje y de allí al vaivén del mar,
lejos ya por fortuna de los blancos cruceros y de las lámparas y de los
hombres de todos los colores,
mas por desdicha lejos de las mujeres interesantísimas, alocadas,
tanto o más deliciosas
que los frutos de estación.





Llanto por años 50



Yo solo estoy loco con el Nornoroeste;
cuando el viento viene del sur,
sé discernir un halcón de una garza
Hamlet

Este es un llanto por los años 50,
por el trajecito sastre de Eva Marie-Saint en Norte por Noroeste,
Rapid City,
por los letreros de neón como el que puso un lustro antes Bugsy
en el Flamingo
y por la increíble primera soledad de sus reverberos
en medio del desierto de Nevada o en el aeropuerto O’Hare de Chicago,
entonces tan provinciano como todas esas señoras felices
-por las que también lloro-
que abordaban Pan Am
con la felicidad color pastel de los años cincuenta
y todos esos caballeros
con sus pantalones grises y marrones
discrepando
del neón de colores.
The age of the innocence:
la inocencia de las fuentes de soda
con muchachas de 16 tomando ice creams y malteadas
y los muchachos en sus trasatlánticos de cuatro ruedas
más lo que ya se sabe que diré James Dean y similares
cuando los ángeles aún podían salvarlos de la bancarrota
pues llevaban bucles platinados y vestían
vaporosamente,
con unos vuelos y unos plisados como para brillar en los trasatlánticos
de cuatro ruedas y bajo los neones de las fuentes de soda y en los autocines
sin morir en el intento,
con la misma inocencia de las barbacoas en los jardines traseros.
Derramo una lágrima en mi bourbon por esa belle epoque
tendida entre dos guerras
humo de algodón dulce
entre dos explosiones
cuando -gasas y popelinas de por medio-
ya venían incubándose las piedras
arrojadas a una casa de familia
el aullido
la sobredosis
la bala
el choque
la caída
que se llevarían a la inocencia por delante
con todo y fuentes de soda y vestidos vaporosos
mucho más allá del este del paraíso
             -este por suroeste.

La inocencia

fuera de sí
expulsada
aterida
y despierta,
las vergüenzas expuestas
sin su trajecito sastre
como hoy mismo se encuentra
increíblemente sola
bajo la sedienta luz de los neones.




Otros poemas de Gabriel Chávez Casazola, aquí

Imagen: latitudeslatinas.com

27 mayo 2016

Alberto Luis Ponzo

mayo 27, 2016


Se hace el silencio
en un día sin llaves
ni puertas
en el pensamiento

bajas cortinas en palabras
canillas mudas
caídos labios en meditaciones

distancias que reposan
desprendidas del anochecer

la mañana al llegar
es un brazo hacia todos

en un día
que renueva el idioma
de la naturaleza





///





El plano de la casa
señala líneas y espacios
que cubrieron las piedras
y los fósiles

hay rincones plenos
de alimentos y ropas
deseosos de encontrarnos

un campo pacífico
alarga la memoria




Alberto Luis Ponzo (1916, Buenos Aires, Argentina)
Fuente: www.poesiainexorable.wordpress.com

26 mayo 2016

Diego Muzzio

mayo 26, 2016
Ciervos

Deer, death is near…
Frederick Seidel




Durante la brama de otoño
los jóvenes ciervos luchan entre sí
pero los viejos machos son solitarios
como solitarios eran los místicos,
y mientras unos descienden de las montañas
a los bosques y valles para aparearse,
los otros se alejan a lugares elevados.
La poesía llega a veces con dificultad,
muy lentamente; con la misma lentitud
ascienden los viejos ciervos la montaña,
deteniéndose a menudo, inclinando
sus largos cuellos hacia la tierra
con tal humildad y sosiego que nadie
podría decir si rumian o rezan.




Otros poemas de Diego Muzzio, aquí

Imagen: f Diego Muzzio, en la casa de Rimbaud, Charleville, Francia

25 mayo 2016

Katherine Mansfield

mayo 25, 2016


El encuentro




Empezamos a hablar,
nos miramos, después nos alejamos.
Las lágrimas seguían subiendo a mis ojos.
Pero no pude llorar.
Quise agarrarte la mano
pero mi mano temblaba.
Seguías contando los días
que faltaban para volvernos a encontrar.
Aunque en el corazón los dos sentíamos
que nos estábamos separando para siempre.
El tictac del reloj llenaba el cuarto en silencio.
Escucha —te dije— se oye tan alto
como el galope de un caballo en un camino solitario,
tan alto como un caballo que galopa en la noche.
Me hiciste callar en tus brazos.
Y el sonido del reloj sofocó nuestros latidos.
No puedo irme —dijiste— todo lo que vive en mí
está acá para siempre.
Después te fuiste.
El mundo cambió. El sonido del reloj fue esfumándose,
menguando, se convirtió en algo nimio.
Yo susurré en la oscuridad “Si se detiene, moriré”.




Katherine Mansfield (Kathleen Beauchamp, 1888, Wellington, Nueza Zelanda / 1923, Fontainebleau, Francia)
Traducción: Sandra Toro
Fuente: Página Facebook Meta Poesía
Enlaces: Eterna cadencia

Imagen: www.spectador.co.uk

24 mayo 2016

Raúl Henao

mayo 24, 2016


Don Quijote de La Mancha aconseja a un poeta 
hispanoamericano del Siglo XXI





Rescate en el aire nocherniego del barrio
el perfume de la pomarrosa, un nido de torcaza
en el entrepaño de la ventana.
Y luego ponga alto en la mañana
la música de un tango o una guaracha
mientras termina de bajar de la cama
para ir al baño en el corredor del hotel.
No importa que a su paso se interpongan
molinos de viento, rebaños de carneros
galeotes encadenados o toneles de vino.
O que de vuelta en la habitación
se aventure en sus brazos
alguna Maritornes, enemiga y hechicera.
El mundo, ya se sabe, es del color conque se mira
y hasta la bacía del barbero puede parecerle
el yelmo de Mambrino.
La Edad de Oro no tiene pasado ni futuro
porque a cada instante se levanta de sus ruinas
en el corazón humano,
aunque su Frestón cotidiano —cordura o cobardía—
no le permita apreciarlo de ese modo,
al subir a diario al autobús.


In memoriam Mario Cesariny





Amores malhumorados






Todo lo que restaba al día era una carta lacrada
la burbuja de tus labios siempre a flor del deseo.
Se oía el ronroneo de una abeja pero la miel
se hacía de rogar más que la escarcha
QUE CUBRÍA CON ANTELACIÓN EL COMERCIO
donde solías ir de compras en las mañanas.
Tan disímiles eran el paisaje y su marco,
la almohada y el sueño,
que a diario te ponía mala cara el paso del tiempo.
Yo escuchaba a mi vecino cantar las letras
de un tango a tus espaldas,
pasar al sereno en bicicleta,
pero no conseguía conciliar la realidad.
Me resignaba a esperar a solas tu ausencia
a contarle por teléfono mi malhumor a la noche.





Raúl Henao (1944, Calí, Colombia)
Fuente: http://www.poesiabogota.org/?p=1607
Enlaces: http://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival/Antologia/raulhenao.html

Imagen: f de Raúl Henao


22 mayo 2016

José Carlos Becerra

mayo 22, 2016


La mujer del cuadro





Lo empiezas a saber,
tu amor va enseñando sus sales de baño, sus fiestas de guardar, sus cenas sin nadie;
a veces, el esqueleto de tu ángel de la guarda
baila en tus ojos,
ciertas avecillas silvestres amanecen temblando en tus manos,
ya el tufo de la crucifixión
no te hace taparte la nariz de niña “que no sabe nada”,
“que no entiende nada”.
Ya cruzas la puerta,
ya sabes que el dolor es un mensajero servil del infinito,
en tus ojos aquello que miras despierta en ti misma
como pequeños niños
que se sientan al borde de sus camas
esperando que vengan a vestirlos.

21 mayo 2016

La verdad de los inocentes

mayo 21, 2016


En un taller de creación literaria de una escuela rural de Colombia, un maestro propuso durante años a sus alumnos realizar juegos de palabras y armar historias con ellas, Así, poco a poco, compiló las 500 mejores definiciones de palabras creadas por los chicos y editó el libro “Casa de estrellas: el universo contado por los niños”.




20 mayo 2016

Carlos Sahagún

mayo 20, 2016


Playas de Exmouth





Me pregunto si un hombre, ante estas playas,
tiene derecho a que se acuerden
de su amor, de lo que antes pronunciaron
sus labios, de sus pasos por los caminos
con sol, o de sus manos
que en la noche se hundían alguna vez, o iban
entrelazadas a las tuyas
como a un presente vivo de cristales.
Y si así fuera, si tú me esperaras,
he de tender los brazos en este mar del norte
y arribaría a ti.
Porque si en este instante tú estás allí con caracolas,
acercando tu olvido a mis palabras,
y si las sientes como verdaderas,
yo no estoy olvidado.
Diez, doce barcas de los pescadores,
como atadas también a mi esperanza,
están aquí y están tirando
de mí mismo, o quizá
no estén tan cerca y sí en la lejanía.
Mi corazón podría recordarlas,
llevarlas a otro tiempo.
Barcas que vi a tu lado una mañana,
en España, a dos pasos
de la felicidad de estar contigo.




Carlos Sahagún (1938, Onil, Alicante / 2015, Madrid, España)

Imagen: cultura.elpais.com




17 mayo 2016

Francisco Garamona

mayo 17, 2016



Vendrás del brazo





A trescientos metros de acá,
sobre la calle Viel,
un rayo cayó de golpe
y dejó un árbol fulminado.
Ya no se sientan los hermanos
bajo su sombra fresca
donde movían las manos, los pies,
los hombros, torpemente,
hacían muecas, se arrastraban
y volvían a su casa sucios
para contarles a la madre una mentira
siempre tonta, incomprensible,
mientras ella en la ventana
se sentía cerca y lejos.
Qué rompehuevos los hijos
tras los nidos de calandrias
munidos con sus gomeras
apuntando entre las ramas
o cada noche en sus camas
abrigados o desnudos
según la estación que hiciera.
Los niños tienen huesos,
cartílagos, tendones,
pulmones llenos de aire inmóvil
y un pequeño corazón.
La madre en sus pensamientos
a veces se pregunta
qué es lo que debe pensar.
(Ahora, una nota del autor:
“Chicas no tengan hijos
salvo que estén muy seguras
y también llenas de coraje
para quedarse solas,
porque los hombres huyen:
en un barco,
en una moto,
en un motivo.
Nunca dejan de ser niños.
Y sabemos que no hay nada más egoísta que ellos.”)
Mamá, mañana vamos juntos
pero vos cruzá sola
que te miramos de enfrente.
En la pianola del bar tocan tu tema favorito...
Estás tan vieja y chiquita
que cuando te mueras
meteremos tu cadáver
en un cajón de manzanas,
tus frutas predilectas siempre.
Mamá, mami, mamita,
–¿Qué vamos a hacer cuando no estés?
Si nunca aprendimos a estar solos.
En una rajadura del cemento
crece un gladiolo,
¿es flor macho o es flor hembra?
–Marcos, Federico, Jonás,
vuelvan a casa temprano,
que la tarde está re oscura.
Pongamos la mesa juntos
ya está la sopa cocida.
Y hay papas californianas,
y mucho puré chef.



Otro poema de Francisco Garamona, aquí
Imagen: f de Francisco Garamona.

16 mayo 2016

Fernanda Castell

mayo 16, 2016


Crianza





Caminar en la nieve deja mucha huella
sobre todo si quien camina porta peso
si no pasa ningún otro animal las huellas se congelan
y son un molde para futuras caminatas fósiles
la vida en la Sabana era todo caza y recolección
quienes levantaron la mirada y cubrieron vista panorámica
sobrevivieron y legaron esta forma de mirar a su progenie.
Quienes miraron siempre para abajo o unidireccionalmente
no lograron trascender y se llevaron con ellos la marca del
dolor del músculo desgarrado y la impotencia de caer
y ser papilla de fieras -cosa que hoy no podemos imaginar
pero que hemos recreado en sábados de Súper acción
en una de Romanos.




Fernanda Castell (1965, Coronel Dorrego, Provincia de Buenos Aires, Argentina)
Fuente: f Valeria Cervero

Imagen: f Fernanda Castell

15 mayo 2016

Esperando a Sharon Olds

mayo 15, 2016
21/05/2016: He aquí, un vinculo, http://elpoetaocasional.blogspot.com.ar/search?q=sharon+olds
El día que la voluntad de tipear triunfe sobre las huestes de la pereza. 
"La materia de este mundo", de Sharon Olds, Gog & Magog Ediciones 2015. Traducción: Inés Garland e Ignacio Di Tullio. Próximamente en este blog.

13 mayo 2016

Seamus Deane

mayo 13, 2016


Cortando leña




Estaba hachando leña en el cobertizo
al atardecer. Una ráfaga de viento
cerró de golpe la puerta, lanzándome
a una negrura tal que
erré el golpe y arranqué
una chispa del suelo.
Me vinieron recuerdos de mi padre
cortando leña en otoño,
y con ello el olor del humus,
el vuelo anunciado
de las últimas golondrinas,
el dorado marchito de las avispas
en la trama radiada
de las telarañas. Los recuerdos
me detuvieron tanto tiempo que estaba oscuro
cuando empecé a juntar las astillas.
Un soplo de resina, y sentí
agitarse las semillas del dolor
mientras volcaba la leña blanca
en la caja que retumbaba
y oía al viento azotar
los árboles y virar para volverse
una corriente de lamento
contra el muro recortado.
Caída blanca de la madera y una chispa que salta
azul-rojiza, golpe de viento
negro alquitrán, tintes oscuros
de aguas tranquilas y en movimiento,
las muertes a tiempo de los veranos,
las muertes a destiempo de los padres...
¿Tenía que estar hachando
casi en la oscuridad, invocar la chispa
de su profunda capacidad de enriquecimiento
y decadencia? Como sea, en este clima enmarañado
debo cortar leña para el hogar
y partir el viento implacable
para oír sus ruidos interiores.
Pronto el rojo panal del fuego
inflamará de brillo el atizador
hasta la mitad. Pronto
el humo de la leña en el aire
llevará mi sentimiento hacia la noche.





Seamus Deane (1940, Derry, Irlanda del Norte, Reino Unido)
Traducción: Gerardo Gambolini

Imagen: www.irlandando.it

12 mayo 2016

Un poco de narrativa en los poemas me desintoxica

mayo 12, 2016
...En su último libro de poemas, América, Horacio Zabaljáuregui consigue el hechizo del poema explorando recuerdos que giran en torno a un lugar: el del nombre del título, una América que es también un pueblo de la provincia de Buenos Aires. "Había atravesado la noche, alguna vez en pullman;/ las ventanillas herméticas no dejaban entrar la tierra ni los panaderos como en/ primera: se podía ir al vagón comedor." Son versos, podría decirse, muy narrativos. Algo similar ocurre con varios poemas de Sandro Barrella. O con los del ya nombrado Jorge Fondebrider. Es que a veces, como dijo el editor y poeta José Luis Mangieri, "la belleza del poema no está sólo en su perfección literaria sino también en lo que cuenta".

Irene Gruss

11 mayo 2016

Camila Sosa Villada

mayo 11, 2016



Hoy que es feriado y una llovizna se desmaya
sobre las terrazas de los edificios, limpié mi casa.
Afuera una filigrana de agua se tejía con delicadeza
mientras corría los muebles y limpiaba los rincones.
Perfumé con palo santo los cuartos,
sacudí almohadones y alfombras,
limpié espejo, baño, mesa,
espanté el polvo de los libros en las bibliotecas,
escuché los discos que me regalaste
y sentí que estaba limpiando mi corazón.
Te espero.
Mi Orfeo, mi cristo de luz,
tan humilde como una canción de cuna,
tan cierto como este reclamo.
Ahora la casa está limpia y huele a olla de barro.
La noche cazadora fue rodeando de a poco
mi distraída voluntad y te pienso.
Ahora que no estás y no sé por cuánto tiempo no voy a verte,
tomo conciencia de todos los sitios que llena tu ternura.
Algo adentro se agita como una manada con hambre:
la feliz rutina interrumpida por la ausencia de tus besos.





Camila Sosa Villada (1982, La Falda, Provincia de Córdoba, Argentina)
De: "La novia de Sandro", Caballo Negro, Editora, 2015

Imagen: bitacoradevuelo.com.ar

08 mayo 2016

“Sin misticismo no hay arte. Todo poeta es místico”

mayo 08, 2016
Entrevista realizada por Rolando Revagliatti




Hugo Toscadaray nació el 26 de agosto de 1957 en la ciudad de Buenos Aires, la Argentina, y alterna su residencia entre su ciudad natal y el pueblo de San Antonio de Areco, provincia de Buenos Aires. Integró los grupos literarios “El Taller del Sur – Resistencia Cultural”, “Tome y Traiga” y “La Sociedad de los Poetas Vivos”. Poemas suyos fueron incluidos, por ejemplo, en las antologías “Testigos de tormenta” (Colección Elefante en el Bazar, 1995), “Cuerpo de abismo” (Colección Elefante en el Bazar, 1999), “Poesía en tierra” (Editorial Fondo de Cultura Económica, 2004), “Canto a un prisionero (Antología de poetas americanos: Homenaje a los presos políticos en Turquía)” (Editorial Poetas Antimperialistas, 2005). Obtuvo primeros premios en España y Brasil, y entre otras distinciones, la Mención de Honor del Premio Hispanoamericano del Diario
“La Nación”, en 1998. Fue traducido al inglés y al italiano. Colaboró en las revistas argentinas “Amaru”, “La Carta de Oliver”, “El Aleph”; en “Babel” de Venezuela; en “Prometeo” de Colombia; en “El Lagarto Verde” de México, etc. Fue co-coordinador de dos cafés literarios en la década del noventa. Publicó los poemarios “Tangopoemas” (Editorial El Cañón Oxidado, 1989), “La isla de la sirena de las escamas de fuego” (Colección Elefante en el Bazar, 1995), “Naufragario” (Editorial Turkestán, 1997), “Amantes zodiacales” (Edición Premio Especial, 1999), “El nadador unánime” (Editorial Fondo de Cultura Económica, 2004), “La balada del pájaro tinto” (Ediciones del Viento, 2005), “Los pasajeros de Renca” (Ediciones del Viento, 2006), “Fuego negro” (Editorial Turkestán, 2011).

06 mayo 2016

Milo de Angelis

mayo 06, 2016



La ventana




En el cuarto de hotel
detrás de las cortinas
que por primera vez permiten ver
una plaza entrañable
“sólo querría repetir, entendés, nada más”
esta tarde es
impersonal, no se dirige a nadie
no lo elige, ya es una tierra
llena de huéspedes, que cumplen
en otro
su obra empezada
como ese puente permanece allá
calmo, no es más
lo que une dos orillas.




La luz sobre las sienes




 Qué extraña sonrisa
vive para existir y no para tener razón
en esta plaza
quien se confía y quien consuela
de pronto callan
es junio, en pleno sol, nace el abrazo
no mañana, ya mismo

la tarde, los reflejos
sobre las mesas en el restaurante
no dan explicaciones
junto a las uñas rojas
coinciden con las frases
es ésta la caricia

que olvida y que dedica
mientras mira en la taza
las gotas que han quedado y piensa
en el tiempo y en su única palabra
de amor: “ahora”.





Otros poemas de Milo De Angelis, aquí
Traducción: Pablo Anadón
Enlaces: 



La finestra


Nella camera
d’albergo, dietro le tende
che fanno vedere per la prima volta
una piazza tenera
“vorrei soltanto ripetere, capisci, nient’altro”
questo pomeriggio
è impersonale, non si rivolge a qualcuno
non lo sceglie, è già una terra
piena di ospiti, che compiono
in un altro
la sua opera incominciata
come quel ponte rimane là
è calmo, non è più
ciò che unisce due rive.


La luce sulle tempie


Che strano sorriso
vive per esserci e non per avere ragione
in questa piazza
chi confida e chi consola di colpo tacciono
è giugno, in pieno sole, l’abbraccio nasce
non domani, subito

il pomeriggio, i riflessi
sui tavoli del ristorante non danno spiegazioni
vicino alle unghie rosse
coincidono con le frasi
questa è la carezza

che dimentica e dedica
mentre guarda dentro la tazzina le gocce
rimaste e pensa al tempo
e alla sua unica parola d’amore: “adesso”.


Imagen: picsssr.com